Estética a balazos

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Gabriel Rico es un artista contemporáneo originario de Jalisco. Actualmente expone en el Ex Convento del Carmen la muestra B@V, letras que representan a la Belleza y a la Violencia, dos términos que, según defiende esta serie de obras, pueden permear en un concepto e, incluso, en hechos que resultan devastadores para unos pero hermosos para otros.

La exposición está compuesta por seis diferentes piezas que buscan generar un equilibrio entre los dos términos, las que hacen referencia a temas como la Guerra Cristera en Jalisco, la bomba Little Boy que destruyó Hiroshima, la contraposición del arte a la burocracia de los museos —representada por un machete clavado en sus paredes—, un video sobre la bomba del Zar en tiempo suspendido, el sonido de una balacera que irrumpe en el espacio y un cristal perforado por una bala, cuyas grietas figuran la expansión y el centralismo de las grandes ciudades.

¿Cómo invade la violencia a la estética de la obra plástica?
Más que invasión, es una posibilidad. La belleza no sólo se encuentra en objetos creados por el humano. Yo creo más en la belleza natural. La violencia, por supuesto, es una fuerza natural que va más allá del hombre, existe a veces sin tener ningún contacto con el humano y se genera para crear, casi siempre la violencia es un punto de creación. Así son las reglas de este universo.

¿Es una visión, digamos, positiva?
No, pero tampoco negativa. La violencia es un punto de alteración: para que algo sea creado hay violencia, es una irrupción al espacio o al ambiente, como un aplauso en un cuarto vacío o la risa de un niño en un lugar de descanso. También existen cosas como la violencia intrafamiliar, por ejemplo, pero ahora no me interesa hablar de ello, no me siento con la autoridad moral para juzgar el acto entre las relaciones humanas. En relaciones naturales busco explorar si es estéticamente agradable o no, si es bella o no. Intento cuestionar la relación directa que la violencia tiene con un posible atentado a la existencia.

¿La obra no busca un punto crítico?
No necesariamente, yo lo que quiero es hablar sobre el atentado a la existencia del humano que tiene la violencia, a como lo condiciona. La violencia no tiene por qué ser fea, la violencia es neutral, es parte de las reglas de este universo. Es crítico por el momento en el que existimos.

¿Una observación sobre nuestros tiempos?
En México, 2015, la violencia es una constante relacionada al abuso entre personas, yo invito a reflexionar sobre la capacidad que tiene la violencia para modificar una situación. Quiero que se puedan abstraer u crear una opinión personal sobre qué papel juega la violencia en su vida, no en sentido de autocrítica, sino a entender a la violencia como una parte fundamental en este juego lúdico de creación y destrucción

¿Es un diálogo constante en tu obra?
Se da de manera natural, no fue una línea, pero sí he tenido una recurrencia bastante orgánica de mi parte hacia el tema, a partir de que me gusta acceder al pasado a través del estudio de la historia.

Es precisamente en la historia donde está inmersa la violencia que, muchas veces, marcó un punto de partida entre un acontecimiento u otro, entre algo que se debe tomar en cuenta o no, como la calma, otro tema bastante poderoso. Después de once años de trabajo plástico había una línea de investigación dirigida a este punto.

Una de sus primeras obras, que realizó en el 2004, está expuesta ahora en el Ex Convento, una serie de fotografías realizadas a partir de la colocación de lazos rojos. Esta obra se realizó en un campo abierto en Lagos de Moreno, de donde Rico es originario, y los lazos representan las balas que cruzaron los diferentes bandos en la Guerra Cristera que se libró en los Altos de Jalisco, conflicto que influyó de manera crucial en su historia y en el carácter del lugar, en donde hasta la arquitectura está marcada por las balas de los federales y los cristeros.

Las otras obras versan sobre discursos de carácter global, respecto a detonaciones, explosiones y la estética de los colores, las formas, la expansión y la intromisión de dos espacios compitiendo entre sí a través de un acto violento.

Escultura, fotografía, vídeo e instalación son las disciplinas que Rico ha trabajado en su carrera, algunas se han expuesto en otros recintos y esta muestra es una manera de conjuntar el discurso que se ha planteado en toda su obra creativa y que, menciona, en el futuro seguirá desarrollando pero a través de otras aristas.