Es pronto para medir posibles secuelas del COVID-19

Aunque tomando en cuenta los datos sobre otro tipo de enfermedades virales es probable que el coronavirus deje afectaciones en algunos pacientes, epidemiólogo de la UdeG afirma que para tener certezas hay que esperar los resultados de las investigaciones clínicas

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La investigación clínica será fundamental para determinar las secuelas que pudiera dejar el COVID-19. Foto: Adriana González

Afectaciones pulmonares, renales o al sistema nervioso central con períodos prolongados de depresión y fatiga crónica, son algunas de las secuelas que podrían tener algunos de los enfermos de COVID-19, dependiendo del organismo y la severidad del cuadro clínico.

Falta mucho para que la ciencia obtenga la evidencia disponible, pero sí se contempla la posibilidad de que este tipo de complicaciones se presenten en quienes sobreviven al virus, explicó Héctor Olivares Álvarez, investigador en las áreas de Epidemiología y Salud Pública por el Centro Universitario del Sur de la Universidad de Guadalajara.

“Estrictamente hablando de COVID-19 hay muchos enigmas todavía, pero debe uno atenerse a la epidemiología. Haciendo una comparación con lo que sucedió con la gripe española en 1917 y la infección por coronavirus, parece que posterior al cuadro clínico puede haber secuelas”, señaló el epidemiólogo en entrevista.

Si bien, agrega, “primero habríamos que diferenciar entre quien desarrolla un cuadro clínico leve, moderado, grave o aquellos que desarrollan una situación apremiante que tienen que acudir a una unidad de cuidados intensivos”.

De acuerdo con la evidencia disponible y tomando en cuenta que los organismos no reaccionan igual, pudiera haber afectaciones a nivel del sistema nervioso central, con manifestaciones como períodos prolongados de depresión o alteraciones de la sensibilidad.

«También algunas cuestiones que tienen que ver con el funcionamiento respiratorio, te insisto va a depender del cuadro clínico que hayas desarrollado. Y obviamente un paciente que está sometido a una intubación, que está durante 30 o 40 días bajo esas condiciones, es casi seguro que va a tener alguna complicación posterior, a nivel renal, a nivel pulmonar o incluso a nivel emocional», agregó el especialista con más de 30 años de trayectoria en salud pública.

El síndrome de fatiga crónica también es común en algunos cuadros virales y, respecto a las afectaciones al sistema nervioso central, recordó que por ejemplo con el sarampión, que también es viral, hay niños que desarrollan hiperquinesia (temblores y espasmos involuntarios).

Otra de las dudas que persiste es si la gente que ya se contagió del COVID-19 puede volverlo a contraer…

Hasta ahorita la evidencia que nos ha venido dando es que desarrollas una buena inmunidad y esperemos que sea de por vida. Hasta ahorita vemos una buena capacidad de generar respuesta inmune, como cualquier virus respiratorio que deja buena inmunidad.

¿Qué pasa con el dengue, enfermedad que concurre ahora con el coronavirus en Jalisco?

En el caso del dengue hay más elementos. Cuando evoluciona clínicamente en un paciente, que sucede en el 95% de los casos, éste queda sin mayor problemas. En alguna proporción, en quienes quedan con secuelas hemos observados cuadros de artrosis, es decir, inflamación de las articulaciones que puede convertirse en problema a largo plazo, máxime si el individuo ya padece de una afectación inflamatoria.

Concluyó que lo más prudente es esperar los resultados de las investigaciones clínicas que realizan los especialistas para poder determinar con certeza cuáles serían las posibles secuelas del coronavirus.

«Ahorita de lo que podemos hablar es de lo que se va viendo en el camino y de lo que se va documentando en diversas fuentes. Si uno se pone a hacerle caso a todo lo que se publica en las redes sociales pues aquello se convierte en el pandemónium. La verdad es que tenemos que ser prudentes, pero haciendo una comparación con lo que ha sucedido anteriormente en pandemias de tipo viral, tenemos datos que nos permitirían definir tentativamente un cuadro de complicaciones o incluso de secuelas. Pero habrá que esperar que la gente que está haciendo la investigación clínica nos vaya dando elementos para poder hablar con toda propiedad, de lo contrario será muy riesgoso abrir un nuevo frente en donde el imaginario popular se de vuelo. Mucho cuidado», concluyó.