Emociones traducidas en sonidos

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Martín Hernández es un viejo lobo de mar en la radio, algo que le permite entender detalladamente las posibilidades del sonido como lenguaje. Desde esa posición, el locutor, productor y sonidista también ha desarrollado una carrera dentro del cine, en particular al lado de Alejandro González Iñárritu, antiguo cómplice con quien trabajó en Amores perros, 21 gramos, Babel y Biutiful. Recientemente nominado al Oscar en la categoría de mejor edición de sonido por Birdman (La inesperada virtud de la ignorancia), Hernández ratifica la cercana conexión con el director mexicano y anota un importante logro en su trayectoria.

“La conversación nunca termina. Es un proceso intenso, porque hay muchas ideas que ejecutar y muchas ideas que editar. También hay que lidiar con la frustración, con las limitaciones que todos tenemos frente a nuestros propios miedos”, dice el diseñador de sonido en referencia a la forma de trabajo que tiene no sólo con Alejandro González Iñárritu, sino con distintos cineastas. Añade: “El principal componente es nuestro miedo, nuestra capacidad de entender que tenemos limitaciones y que, por esa misma razón, a veces las cosas no salen bien”.

La historia de Birdman tiene como personaje principal a Riggan, un actor veterano que es interpretado por Michael Keaton. De muchas formas, Riggan enfrenta una batalla profesional y personal que termina en un duro y revelador viaje introspectivo. En la cinta, que además ha sido nominada al Oscar en las categorías de mejor película, mejor director y mejor actor, los diálogos y las escenas en espacios cerrados y abiertos requirieron de una construcción precisa de sonido, de una suma de elementos auditivos que convergen en una de las producciones más completas en la carrera de Iñárritu.

“Partimos de una situación clara para desarrollar las ideas. A veces las cosas se logran rápidamente, aunque en otras toma mucho tiempo conseguirlas, debido a que están involucradas muchas personas”. Sobre la experiencia de edición, Martín Hernández agrega: “Es un proceso largo e interesante. Nunca he encontrado un director que esté satisfecho a la primera vez con nada. La labor es buscar, escarbar y continuar descubriendo”.

La radio significa un espacio creativo en donde Hernández encontró diversos recursos para trabajar en el cine. Referente al tema, señala: “Es un poco lo mismo, es decir, nunca sentí que estuviera haciendo algo diferente, porque incluso las herramientas son casi las mismas. La cuestión es jugar con pocas pistas auditivas que generen cierta carga emocional, eso para mí es donde se concentra todo lo relacionado con el diseño sonoro. La labor ocurre en un terreno subjetivo, algo que sucede tanto en la radio como en el cine, así que no pienso que haya una distancia grande entre ambas cosas”.

El diseñador de sonido actualmente labora en Digging for fire, del director estadounidense Joe Swanberg. Próximamente impartirá un taller en el marco del Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG), en donde compartirá una serie de experiencias profesionales. “Me nutre tener este tipo de conversaciones con otros creativos de la industria del cine, quienes no tienen necesariamente una relación con el sonido. Cada película ofrece una experiencia nueva, así que dialogaremos de cuestiones técnicas muy específicas, pero también de aspectos relacionados con puntos filosóficos, que es de donde surge la carga emocional”.

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