El Salto llamado de urgencia

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En 2007 el Tribunal Latinoamericano del Agua (Tragua), con sede en Costa Rica, realizó diversas recomendaciones sobre el caso “Deterioro y contaminación del río Santiago. Municipios de El Salto y Juanacatlán”. Hoy Javier Bogantes, director del Tragua, no quita el dedo del renglón y afirma que es urgente declarar dichas áreas como zonas de emergencia, según resolutivo del caso, el cual señala que las autoridades y demandantes deben acordar los términos para lograr una posible declaratoria de emergencia sanitaria. “Eso implica el reconocimiento, por parte de las autoridades y la sociedad, de que la región merece una atención inmediata”.
Indicó que no hay soluciones efectivas en torno a las recomendaciones hechas por el tribunal a los tres niveles de gobierno. La situación que vive la comunidad afectada viola derechos humanos fundamentales.
“Me llevé una fuerte impresión al visitar El Salto. Imaginarme cómo una población puede vivir percibiendo malos olores y enfrentando la incertidumbre, ya que no tenía claro qué estaba respirando y qué pasaba con el agua, lo que causa problemas psicológicos serios”.
En mayo próximo podría iniciar el funcionamiento de una red de monitoreo por parte de la Secretaría del Medio Ambiente, para medir los contaminantes que se evaporan del río Santiago.
El activista expresó como pertinente esta medida y reiteró que la agroindustria y la industria deben ser responsables de sus actos, aplicar las normativas y hacer monitoreos en sus aguas residuales, ya que resulta más fácil detectar los contaminantes donde se producen, que cuando ya están en los cuerpos acuíferos. Los monitoreos, de esa manera, son difíciles de realizar. Hay químicos que se mezclan y las plantas no los detectan una vez combinados.
Ante el planteamiento de instalar plantas de tratamiento de aguas residuales a cargo del gobierno, dijo que éstas son muy costosas. “En términos de política ambiental, son absurdas, ya que constituyen una carga para los ciudadanos que pagan los gastos a través de los impuestos. Una medida acertada es que cada industria y empresa trate sus aguas residuales”.

Neoliberalismo nocivo
Tal parece que en Jalisco el gobierno está cerrado a las peticiones y observaciones de la población. De poco sirve que una sociedad se organice y plantee sus demandas, si el gobierno no respeta la voluntad popular y las peticiones de los ciudadanos.
En Jalisco la tendencia a la instalación de procesos productivos es privilegiada por el gobierno, el cual está abierto a la inversión extranjera y nacional. Lo malo es que “se ha priorizado la producción industrial, la ganancia económica, el establecimiento de industrias y procesos productivos riesgosos, sin importar los efectos negativos en las fuentes de agua y los efectos en la población. Los afectados deben obligar y exigir al gobierno que cumpla con los mandatos de protección a la salud pública y a los derechos humanos”.
Bogantes señaló que en México las autoridades deberían aplicar procesos que conlleven a una seguridad ecológica. “Existe una política errónea en cuanto a la protección de los sistemas hídricos”.
El neoliberalismo da más importancia a la producción de la ganancia y acumulación económica que a la salud pública y el respeto a la legalidad. Javier Bogantes criticó la política de Bush, porque pudo detectarse en ella la máxima expresión neoliberal e imperialista que restringió los valores ecológicos.
“Lamentablemente los tratados de libre comercio fueron hechos sin ningún tipo de consideración a los aspectos ambientales. Toda la legislación que a ellos se refiere quedó sometida a las políticas económicas. Algunas industrias contaminantes que el vecino del norte no quiere en su territorio, las instalan en otros países donde los mecanismos de protección son menos eficaces”.
Es fundamental hacer una revisión de los tratados comerciales. “Parece que la filosofía del nuevo presidente de Estados Unidos, Barack Obama, es de solidaridad internacional y el respeto a los demás pueblos”.
Javier Bogantes aclaró que el problema de contaminación en el río Santiago no sólo debe achacarse a los vertidos industriales. También hay aguas negras provenientes de las ciudades. La responsabilidad de solucionar esto, recae en el gobierno.