El exitoso escándalo

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Hace casi 200 años Franí§ois Casimir, Baron Dudevant, solicitó al gobierno francés una condecoración que reconociera su valentía y compensara la vergí¼enza de haber estado casado con una mujer, que además de vestir y hacerse llamar como hombre, no escondía las relaciones con sus amantes, entre los que se encontraba el mismo Chopin. Se trataba de la escritora George Sand (1804-1876), cuyo nombre verdadero era Aurore Dupin de Francueil y a quien recordamos en este mes de julio, a 205 años de su nacimiento.
Marcada por la sociedad clasista francesa de aquellos años, Aurore aprende desde pequeña la importancia de la jerarquía social. Hija del matrimonio formado por una meretriz y el teniente aristócrata Maurice Dupin, descendiente ilegítimo del rey de Polonia, Aurore es criada por su abuela paterna, quien tras la muerte de su hijo decide educar a la pequeña lejos de la influencia nociva de su madre.

La escritora
Luego de dos hijos y nueve años de matrimonio, Aurore Dupin deja a su marido y se instala en casa del novelista Jules Sandeau, en París. Ahí se convierte en George Sand. Llega a la escritura a través del periodismo, oficio que siguió ejerciendo toda su vida, y el cual le permitiera evidenciar su postura libertaria. Aurore se paseaba por París con ropa masculina, así cuestionó las diferencias, en términos de derechos, que había entre hombres y mujeres. En este contexto George Sand publica con éxito su primera novela Indiana (1832), después vendrían Valentina, Lelia y Mauprat. En todas ellas, a pesar de su lirismo, se advierte el sitio combativo desde el que Aurore sostenía su pensamiento, uno que confrontaba a la sociedad y sus prejuicios. Estas obras son el retrato crítico de la reclusión y soledad que empobrecen la calidad de vida de la mujer casada. La hipocresía, la amargura, e incluso la insatisfacción sexual, son temas que pueblan estas historias.
Francia no escapa de los efectos de la industrialización. En 1840 el escenario era el de la tragedia obrera, la explotación, el hambre y los atropellos sociales. Sand fue una republicana en la Francia de la restauración monárquica. Admira y sigue el pensamiento de Jean Jacques Rousseau y se convierte en abierta defensora de las libertades individuales. Su pensamiento, claramente socialista, aparece en novelas como El compañero de la vuelta a Francia, en ella discute los conceptos de riqueza y propiedad, así como las relaciones y diferencias de clase.
Además de Rousseau, la obra de Sand recibió influencias del humanista Félicité de Lamennais y de la obra del filósofo Pierre Leroux. Son años prolíficos para Aurore, su perspectiva crítica sobre el ejercicio del gobierno, así como su concepción abierta del amor, quedan manifiestas en obras como Horacio (1841), Consuelo (1842) y El Molinero de Angibault (1845). Para entonces, al lado del compositor y pianista polaco Frédéric Chopin, Sand vive una de las relaciones amorosas más importantes de su vida. Juntos fueron una magnífica fórmula para la creación. En los diez años que comparten, Sand escribe de manera casi compulsiva, mientras Chopin compone importantes preludios.
El caos de la pobreza no sólo se veía en París y las grandes ciudades europeas. Sand vuelve a Nohant, lugar donde creció, para encontrarse con el otro espacio de desolación que era la Francia campesina. Aparecen las obras: El pantano del diablo (1846), Franí§ois el Champi (1848) y Los maestros soñadores (1835). Para entonces el nombre de George Sand tiene un peso importante. Dostoievski no duda en expresar admiración por su obra, aprecio al que se suman personajes como Marcel Proust, Henry James y Gustave Flaubert.

Pensar el mundo
El socialismo flota en el ambiente de la Francia decimonónica y habita la escritura de muchos autores, que como Sand, participan de forma directa en la lucha contra la monarquía. La autora se compromete con organizaciones obreras y participa en revueltas callejeras. Esta lucha consigue la caída del rey Louis-Philippe. Sand se dedica a escribir sobre política, participa en el Boletín de la República y aunque de muy breve existencia, lanza el periódico La causa del pueblo. Fue una época de activismo intenso para Sand que no descansa en la defensa de perseguidos políticos y adquiere una abierta postura anticlerical.
Su pensamiento y audacia quedan manifiestos no sólo en sus textos periodísticos y obras narrativas, sino también en sus epístolas. Sand dedicaba muchas horas de la noche a la escritura de cartas. La gran amistad que sostuvo con personajes extraordinarios como Delacroix, Turgueniev, Flaubert, Liszt, Balzac, Théóphile Gautier y otros intelectuales, artistas y militantes progresistas, se recoge en más de veinte volúmenes de correspondencia.
Esta mujer con nombre de varón se entregó con la misma pasión a la escritura y al amor. Vivió y habló de la violencia social y de género, y profundizó en el conocimiento de lo humano. El nacimiento de la novela moderna puede comprenderse a través de la lectura de su obra.
Hasta el último momento, George Sand se divirtió con los escandalosos ataques que durante toda su vida recibiera. Fue, además de todo, una mujer feliz.