El escuadrón Salamandra llega a GDL

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La novela Fahrenheit 451 del escritor estadounidense Ray Bradbury, así como la película del mismo nombre, dirigida por el director francés Franí§ois Truffaut, serán parte del proyecto que The Big Read Guadalajara 2009, que inicia el próximo 5 de septiembre como una medida para fomentar la lectura. El evento es coordinado por el Consulado de los Estados Unidos en Guadalajara y la Fundación UdeG, participan la Feria Internacional de Libro (FIL), el Sistema de Educación Media Superior (SEMS) y el Ayuntamiento de Guadalajara.

Bradbury / Truffaut
En el año de 1966 el director francés Franí§ois Truffaut llevó a la pantalla grande la novela de Ray Bradbury, Fahrenheit 451, título que hace referencia a la temperatura con la que se quema el papel. La novela retrata una sociedad futurista en la que el cuerpo de bomberos quema viviendas y bibliotecas para destruir los libros y evitar que la gente lea y tenga un pensamiento independiente.
La considerada obra maestra de Ray Bradbury, fue publicada por primera vez en 1953 para criticar la censura de libros en Estados Unidos, como resultado de la “Caza de brujas” del senador Joseph McCarthy, al igual que la quema de libros en la Alemania Nazi en 1933, y el lanzamiento de las bombas nucleares en Hiroshima y Nagasaki. En 1967 se publicó una versión censurada, sin conocimiento de Bradbury, donde se omitían las palabras “damm” y “hell” (“maldito” e “infierno”). Poco después se publicó otra versión con todas sus palabras y una explicación por parte de Bradbury acerca de lo que pasó con el anterior libro.

Ignorantes felices
La gente debe vivir feliz a cualquier precio y la ignorancia es lo mejor para lograrlo. La novela y el filme pronostican, con pesimismo apocalíptico, lo que los elevados índices de audiencia televisivos vienen indicando de un tiempo para acá: si el analfabetismo sigue en aumento, los libros tienen los días contados. La presencia de la televisión en los hogares de esta sociedad tiene un poder hipnotizador en los seres humanos, lo cual no está nada alejado de la realidad. En esta sociedad imaginaria de Bradbury los personajes viven sumergidos en imágenes y controlados por gigantescos televisores, idiotizados, felizmente engañados. Recordemos a la esposa de Montag, quien junto con su grupo de amigas se reúne a ver programas de televisión donde les dicen cómo vestirse, cómo actuar y cómo vivir. “Son unas zombies”, en algún momento les reclama Montag. Ray Bradbury ha escrito uno de los libros de ciencia-ficción más inquietantes.

Un Truffaut pasivo
Se dice que para Franí§ois Truffaut, la filmación de Fahrenheit 451 fue arriesgada y difícil. Por primera vez trabajaba en una producción extranjera, de mucho mayor presupuesto a lo que había entonces acostumbrado, en un idioma —el inglés— que no dominaba y dentro de un género —la ciencia-ficción— que estaba muy alejado de su registro cotidiano.
El director recibió muchas críticas por dejar de lado el contenido político de la novela, éste se defendió declarando que para él el tema principal de su película era “el amor por los libros. Definitivamente Truffaut no aborda el tema de la política en Fahrenheit 451 como lo hace Ray Bradbury en la novela. Truffaut se queda en la superficie, se limita a subrayar la censura de libros por parte del gobierno para que una sociedad no piense y sea más fácil de manipular, pero no profundiza. En la película, los bomberos no queman las casas, sólo se dedican a la búsqueda de libros y a la quema de los mismos, mientras que en la novela arrasa con todo. Incluso el final de la novela es mucho más crudo que el de la película. A pesar de que se había organizado una intensa búsqueda, Montag logra escapar; se encuentra con un grupo de académicos que tienen la misión de memorizar libros para transmitirlos oralmente y así, un día poder imprimirlos. Mientras caminan en las afueras de la ciudad, se oyen los aviones y el estallido de bombas que destruyen la ciudad. Ahí termina la historia, con la esperanza de que algún día el conocimiento supere a la ignorancia. En la película jamás vemos que caigan bombas o que la ciudad sea destruida por culpa de Montag. Sin mucha dificultad el protagonista logra llegar a este bosque de hombres-libro donde se encuentra con Clarisse, toman preso a otro sujeto para hacerle creer a la sociedad que el bombero desobediente recibió su castigo y la ciudad sigue su curso, nada cambia y todo sigue igual.

Belleza visual
A diferencia de la cuestión política, la cual fue muy cuestionada por los críticos, Truffaut se centra en la parte visual y estética de la película, dándole un carácter de sociedad acartonada a través de escenarios como sacados de una maqueta, donde todas las casas son iguales, las mujeres se visten prácticamente igual, el césped está recién cortado, en la calle no circula ningún auto, salvo el coche de bomberos que parece sacado de una juguetería. Aunque quizá en los diálogos no se aborde mucho la política, la parte visual tiene un peso importante en ella, ya que habla y nos da una idea muy clara de una sociedad robotizada y manipulada donde las mujeres parecen Barbie’s y los hombres Kent’s.