El eco de las voces apagadas

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“Yo lo veo como un libro necesario para nosotros primero —opina Bertha Lilia Gutiérrez Campos, quien es más fácil identificar como Tita—, para hacernos visibles y para reivindicar la figura de las compañeras que ya no pueden hablar por ellas mismas”.

Guerrilleras es un libro que reconstruye testimonios y biografías de mujeres que participaron en la lucha armada, basadas en la compilación de las memorias de tres encuentros donde se reunieron mujeres que fueron guerrilleras en la década de los años setenta.

Tita es una de ellas. Cuando platica sobre el libro, lo toma entre sus manos y lo mira como si fuera una ventana al pasado. Toca los rostros de las chicas como si volviera a acariciar las mejillas de quien hace mucho no se sabe nada y dice los nombres de algunas. Con el dedo índice derecho señala a una de ellas y me dice que es Alicia de los Ríos Merino: “Ella en un hecho que fue la fuga de Oblatos tuvo un papel protagónico porque ella tenía en ese momento un mando militar, entonces tenía una cierta responsabilidad sobre ese operativo. Sólo tenía dos minutos para escaparse…”

El libro representa a la mujer como valor y fortaleza de la lucha armada; por su inteligencia, generosidad, arrojo, que emanan las vicisitudes narradas en la obra, la cual abre la puerta a entender y conocer una historia oculta llena de represión y autoritarismo, que constituyen un lazo de gran valor con la actualidad.

“El título me parece muy acertado —comenta Igor González Aguirre (adscrito al Departamento de Estudios sobre Movimientos Sociales del CUCSH)—, ellas no fueron sólo el acompañamiento, no sólo el pie de casa, sino que estuvieron presentes y que sin ellas esta historia sería otra. Me gusta pensar que básicamente es la deconstrucción de la imagen de la Adelita, aquella mujer que acompaña y va detrás del hombre, y aquí vemos gente que fue testigo, que hacen estos testimonios que hacen visible que las mujeres tuvieron un papel fundamental a la par de cualquiera de los hombres que estuvieron en estos procesos de guerrilla”.

En el mismo sentido, Celia Magaña (del Departamento de Estudios Socio Urbanos del CUCSH) resalta la importancia de un libro como Guerrilleras, pues argumenta que la lucha armada se sigue llevando a cabo hoy en día, y esto sirve de reflexión.

“Es una joya que reúne esta diversidad de experiencias y que nos deja la constancia de que las mujeres siempre han estado presentes también en la lucha armada. También sirve para quitar esa parte de la historia androcéntrica. Me parece muy valiente porque están gran parte de los testimonios, pero una puede suponer mucho de lo que no está escrito y eso me parece que también es muy valiente, el no sólo haber participado en la lucha, sino también hacer el libro y que termine siendo un acto de amor muy generoso, el compartirnos esos testimonios”.

A Tita la detuvieron en dos ocasiones, la segunda vez estuvo presa por poco más de cuatro años. A ella las palabras tortura, represión y autoritarismo le resultan tan familiares en su vida, que cuando escucha lo sucedido con los cuarenta y tres desaparecidos de Ayotzinapa, las lágrimas le corren por las mejillas y refleja el mismo sentimiento que traía a flor de piel cuando sabía de algún compañero desaparecido.

Cuando vuelve a hablar del libro, me dice: “Guillermina Cabañas escribe aquí y dice ‘yo hasta ahora puedo decir que soy Cabañas, antes no”, no sé cómo se nombraría antes, pero ahora ya se nombra Cabañas, entonces cómo la sobrevivencia también tiene cierta clandestinidad todavía, porque no puede uno andar por todos lados diciendo que uno fue participante, que uno hizo, sino es como cuando dicen que el conocimiento es como tener un reloj, si te preguntan dices la hora y si no te preguntan ni sabes qué horas son, entonces así es”.

El libro se presentará el próximo viernes 29 de mayo a las 17 horas en el auditorio Adalberto Navarro del CUCSH con la presencia de la compiladora María de la Luz Aguilar Terrés. Guerrilleras lo presentan Igor González Aguirre y Celia Magaña, con la participación del Colectivo Rodolfo Reyes Crespo, del Departamento de Estudios Latinoamericanos, la maestría en Gestión y Desarrollo Social, así como el Departamento de Estudios Socio Urbanos.