Dislexia, un trastorno del aprendizaje que es tratable

Nunca es demasiado tarde para intervenir a una persona con este trastorno, pero entre más temprano sea tratada, el impacto será más favorable dentro de la escuela y en su vida social y emocional

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Si el trastorno no es atendido, los niños pueden desarrollar problemas emocionales relacionados con la ansiedad, depresión, baja autoestima, pérdida de la motivación para seguir estudiando, además de fracaso o deserción escolar. Foto: Internet

La dislexia es un trastorno del aprendizaje que está relacionado con la dificultad para leer con fluidez y sin errores. Si el problema no es atendido, los niños, niñas y jóvenes pueden desarrollar problemas emocionales relacionados con la ansiedad, depresión, baja autoestima, pérdida de la motivación para seguir estudiando, además de fracaso o deserción escolar, informó Grecia Emilia Ortiz Coronel, académica del Departamento de Psicología Aplicada y encargada del Programa de Autismo y Habilidades para el Aprendizaje, en el Instituto de Psicología y Educación Especial, del Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS).

Los números no son muy claros, ya que de acuerdo con la Secretaría de Educación, en un aula escolar en México puede haber uno o dos niños con algún trastorno del aprendizaje. Este dato no indica cuántos niños tienen dislexia; sin embargo, la literatura internacional menciona que los porcentajes de dislexia fluctúan entre el 5 y 18 por ciento de niños en edad escolar, mencionó la especialista, al ser entrevistada con motivo del Día Mundial de la Dislexia, el 8 de noviembre.

Actualmente se relaciona a la dislexia con una carga genética hereditaria. El cerebro de las personas que tienen este trastorno está funcionando de manera diferente. Los niños identificados con dislexia podrían tener hermanos con algún trastorno en el aprendizaje, o tal vez su papá o mamá tuvieron dificultades en el mismo, ya sea discalculia o disgrafia (problemas para hacer cálculos mentales y dificultad para la expresión escrita, respectivamente), o dislexia.

Nunca es demasiado tarde para intervenir a una persona con dislexia, pero se puede tratar desde edades tempranas. A partir de los cuatro años pueden ser detectadas características que pueden ser indicadores y puede pensarse en un tratamiento, aclaró la especialista.

Entre más temprano sea tratado, el impacto será más favorable dentro de la escuela y en su vida social y emocional, dijo.

Un niño con dislexia puede tener problemas visoespaciales. Por ejemplo que no sepa calcular distancias de un metro, por ejemplo.

Un padre y madre pueden darse cuenta que su hijo la tiene desde que es muy pequeño, antes de que entre a la escuela.

El pequeño puede tener un lenguaje tardío y cuando están hablando, dificultades en la conceptualización. En lugar de decir agua, taza o vaso, diga éste o ésta.

En edad escolar uno de los indicadores son las dificultades de comprensión de la lectura, cuando el menor lee tiene una fluidez que no es la adecuada para él, confusiones fonéticas y en lugar de decir papá diga “dada”. Pueden confundir el 6 con el 9, la d con la p o escribir al revés, es decir de derecha a izquierda, todo va a depender mucho de la edad del menor y del nivel de desarrollo que tenga. Esos pueden ser indicadores importantes en etapa escolar.

Los padres y madres con un hijo con dislexia tienen que acudir con un especialista, como neuropsicológos, psicólogos educativos y psicólogos clínicos, para trabajar con el lenguaje. La terapia está vinculada con técnicas que le permitan al paciente tener comprensión lectora, fluidez en el lenguaje y desarrollar habilidades visoespaciales.

Los interesados pueden pedir ayudar profesional en el Instituto de Psicología y Educación Especial, ubicado en Sierra Mojada 950, Independencia Oriente, dentro del programa de Habilidades para el Aprendizaje, del CUCS. Al paciente se le hace una evaluación para detectar áreas de intervención y es desarrollado un programa con base en éstas.

Con motivo de la pandemia, el instituto no está abierto, pero funciona en línea. Los padres pueden comunicarse al teléfono 33 10 58 52 00, desde las 9:00 hasta las 14:00 horas.

Los niños que entran al programa de Habilidades para el Aprendizaje son evaluados de manera diagnóstica, con pruebas de inteligencia y aprendizaje. Una vez hecho el diagnóstico se hace una intervención especializada para el menor.

Los padres o madres son contactados. Les agendan una cita vía Zoom u otra plataforma a la que el padre o madre puedan acceder, y son realizadas las intervenciones en tiempos de pandemia.

Por el momento no se realizan evaluaciones, ya que implican un contacto directo con el paciente, pero sí se hace una breve valoración y se desarrolla un protocolo de intervención.

Es importante que los padres se acerquen al especialista para recibir acompañamiento, ya que pueden presentar agotamiento y frustración al trabajar con los menores.