Mujeres, niños y ancianos: víctimas invisibles del desabasto de agua en Zapopan

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Cortesía José Hernández Claire

Leticia Hernández Vega*

María, con ocho meses de embarazo, camina bajo el ardiente sol del medio día por un camino agreste (que, dicen, es una calle); por un costado sostiene la pequeña mano de su hija y, por el otro, una cubeta de agua que carga desde la cisterna ubicada camino abajo, a tres cuadras de su domicilio.

Desde el mes de marzo pasado, habitantes de la zona norte de Zapopan han sufrido una pesadilla que se ha prolongado hasta el día de hoy.

Tristemente violentados por la pobreza, la pandemia y, ahora, por el desbasto de agua potable, los habitantes de las colonias marginadas del municipio han sido los más castigados. En ellas, mujeres, niños y ancianos han visto amenazada su integridad física al luchar por unos litros del vital líquido.

Agua Fría, Cabañitas, El Nuevo Vergel, Emiliano Zapata, Junta de los Ocotes, La Martinica, Lomas de Tabachines, Lomas del Centinela, Lomas del Vergel y Mesa de los Ocotes, son tan sólo diez de las colonias en las cuales el gobierno municipal, a fin de paliar el problema, instaló cisternas públicas en diversos puntos, sin embargo, el líquido brilla por su ausencia y el poco que llega es insuficiente para abastecer a los pobladores.

Fotografía: Cortesía José Hernández Claire

En recorridos realizados por dichas colonias a lo largo de las rutas de las Cisternas, se observan los estragos de la sequía, caminos de terracería por los cuales transitan vecinos indignados, furiosos e impotentes ante tal situación, pues alrededor del 90% de las cisternas se encuentran vacías, por lo que dicen “pareciera ser una burla de las autoridades”.

Según el Instituto de Información Estadística y Geográfica de Jalisco (2010), en estas diez colonias habitan más de 53 mil personas y el 85% de ellas son mujeres, niños y adultos mayores, quienes han sido los más violentados con la crisis, pues son ellos los que se quedan en casa, los que acarrean en carriolas adaptadas los pocos litros que les tocan; cuesta arriba por caminos pedregosos, en garrafones, bidones, trastes, botes, botellas, lo que se pueda, pues las cisternas quedan vacían en pocas horas y no alcanza para todos.

Son ellos los que hacen fila a pleno rayo del sol, con la esperanza de que a sus botes les llegue el turno; son ellas, las mujeres, que hacen milagros con las raciones para el día, aseo de los hogares, preparación de alimentos, aseo personal y, si alcanza, un chorrito para las plantas; son esas mismas mujeres que denuncian corrupción e ineficiencia de las autoridades municipales y se cuestionan si vale la pena salir a votar en las próximas elecciones.

Fotografía: Cortesía José Hernández Claire

El problema sin duda es añejo, sin embargo, se ha potenciado dado el temporal de estiaje, el presente periodo electoral, la situación de pandemia mundial, la corrupción y la sobreexplotación y contaminación de los recursos hídricos de la región.

En dichos recorridos es posible apreciar en la zona de Los Belenes la explotación de pozos que se hace a título de “propiedad privada”, a través de pipas que venden el vital líquido a precios muy elevados; en la colonia Agua Fría se extrae agua de veneros bajo el lema “con lo que guste cooperar” y, en Tabachines, los colonos denuncian corrupción y comercialización del agua, entre otras situaciones.

Además del desabasto de agua, la totalidad de arroyos que cruzan algunas las colonias mencionadas son grandes focos de infección, ya que no han recibido el desasolve necesario para evitar inundaciones. En ellos es posible encontrar desde desechos domiciliarios hasta residuos industriales, creando el caldo de cultivo óptimo para la propagación de enfermedades como el dengue.

Así, el panorama para los habitantes tanto de las colonias mencionadas, como para otras que se encuentran en situación similar, es desolador; ellos claman respuestas prontas y acciones urgentes para sus necesidades.

*Académica del CUCiénega