De profesor a facilitador

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El objetivo del conocimiento debe ser el logro de niveles de igualdad social, por lo que es necesario realizar desde las universidades investigación enfocada a las necesidades globales y locales, para construir valores como equidad, tolerancia y cultura de paz, considera Francisco López Segrera, doctor en Estudios latinoamericanos e hispánicos y miembro del Foro UNESCO en Educación Superior, Investigación y Conocimiento.

Durante su visita a la Universidad de Guadalajara, donde impartió la conferencia magistral “Las tendencias de la educación media y superior: transformación y gestión de la calidad”, en el Sistema de Educación Media Superior (SEMS) y el seminario de internacionalización en el Centro Universitario de Ciencias Económico Administrativas (CUCEA), mencionó que hoy el conocimiento se construye de manera interactiva en el aula. No obstante, acotó que la educación media superior no ha sido adaptada a las características socioculturales de cada nación.

“Los países más desarrollados del mundo invierten muchísimo en educación. En Estados Unidos, por ejemplo, el 89 por ciento de los jóvenes estudian en la universidad”. Por el contrario, sólo el ocho por ciento de los jóvenes africanos tienen acceso a la educación superior, “lo que condena al resto a una situación de pobreza. En el caso de América Latina, es un 44 por ciento de nuestros jóvenes. En Corea, su tasa de matrícula es del 98 por ciento”, informó el especialista cubano.

“Las personas de escasos recursos no pueden tener acceso a la universidad y quienes logran hacerlo, no estudian más allá del segundo año. Aquí, los mexicanos pobres tienen una deficiente educación básica y después ingresan a universidades patito, de pizarrón y tiza”.

En el mundo, dijo, la mejor educación básica es la impartida en Francia, por los mecanismos de evaluación de ésta y de los docentes.

Cultura de la evaluación
En Finlandia, Estados Unidos y otros países desarrollados, el alumnado es un elemento clave en la evaluación de la educación. Por ello, la calidad de un sistema educativo se logra cuando existe la evaluación y la rendición de cuentas, consideró el experto, quien desde junio de 2004 a la fecha es asesor académico de la Red GUNI y profesor adjunto de Educación Superior Internacional Comparada, en la Cátedra UNESCO de Dirección Universitaria.

Afirmó que los mecanismos de evaluación deben ser flexibles, como lo fueron en Cuba. “Se analizaba, de los alumnos de primaria, cuáles eran los resultados docentes cuando llegaban a la secundaria” y recordó que también sometían a evaluación otros aspectos, como la disciplina y el horario.

“Hace cuatro o cinco años, en Colombia se hizo una evaluación a 44 universidades y solamente aprobaron 10”, agregó quien fuera funcionario de la UNESCO entre 1994 y 2002. En este organismo se desempeñó como consejero regional de ciencias sociales para América Latina y el Caribe y director del Instituto Internacional de Educación Superior de UNESCO, de América Latina y el Caribe (IESALC).

Rol docente en tiempos de internet
De los años noventa a la actualidad, el docente “ha pasado de ser profesor a facilitador”, dijo López Segrera, por la llegada del internet. “Hoy la labor del profesor es más difícil. Hoy debe trabajar más para poder indicar a los educandos dónde está el conocimiento de vanguardia”.

Mientras que en 1960 había 13 millones de estudiantes universitarios, hoy hay 186 millones.
Insistió en que con el desarrollo de las tecnologías de información y comunicación (TIC’s), “se ha producido un cambio radical. Tengo dos doctorados y una maestría, pero comienzo mis conferencias diciendo que ya no soy profesor: soy un mero facilitador. Antes, el profesor tenía el monopolio del conocimiento y eso ya desapareció. El profesor siempre te llevaba ventaja”.

En lo que calificó como una revolución tecnológica, aseveró que es necesario que el profesor se adecúe: “Debe llevar al alumno a donde está el conocimiento, donde están las webs que le brindan información de calidad”.

Dentro del aula, el alumno está al mismo nivel que el facilitador, y ese docente puede catalogarse como “el alumno más aventajado”, detalló el especialista, quien cumplirá 75 años de edad y desde 1962 es profesor universitario.