David “El Negro” Guerrero

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Busca la mejor definición de la palabra amigo. Eso era David Guerrero Lemus para mí. Su presencia estuvo conmigo en los momentos más álgidos de mi vida. Escuchó con paciencia, y a veces con desesperación, lo que yo tenía que decir. Trabajamos más de 20 años juntos, con una fórmula que siempre daba resultados, en buena medida por su carácter decidido.
Pero si alguna vez te dio la mano y recibiste un fuerte apretón, recordarás la vitalidad que le habitaba. Y aunque este texto urgente esté manchado de todas las lágrimas de quienes le amamos, quiero retomar su mejor estampa y hacer la mejor semblanza que pueda.
Los entrevistadores no se dejan entrevistar. Agito el vaso y apuro el fondo. Me permitirás que pregunte y responda en tu lugar, con tu voz aún sonando en mi mente.

¿Qué es la radio?
Es lo único que sé hacer, el medio que conocí a través de mi hermana y ante el cual me rendí desde el principio en el Instituto Mexicano de la Radio (IMER). Tuve grandes maestros y maestras, como Rita Rey, voz de la legendaria Vilma Picapiedra y villana por excelencia en las radionovelas mexicanas. La radio es un universo para imaginar. Un lenguaje que se cultiva en el oído.

Habla de tus lecturas
Siempre fui fanático de La familia Burrón. Me leí Chanoc, Rarotonga, Schopenhauer, Yasar Kemal, algunos pasajes de La Biblia y casi toda la colección de Lecturas mexicanas. Los libros en mi casa son material de consulta, silla y cama. Leí en voz alta para mí y para otros en la madrugada, a medio día, antes de comer, después del amor y siempre que pude. De los periódicos estuve recortando cosas. Es una costumbre que me acompañó siempre.

¿Y la familia?
Bien, gracias.

No te hagas
No me hago.

Pues, cuenta
Mi mamá se fue a vivir hace muchos años con mi hermano Daniel, a Los íngeles. Allá tengo dos sobrinos. Y mi hermana Tere sigue en la radio. Dirige una emisora de IMER, en Salina Cruz, Oaxaca. A pesar de que no nos vemos seguido, es bien sabido que los quiero mucho. Somos como un diente de león: el viento ha soplado sobre nosotros, pero seguimos siendo, y siempre seremos los Guerrero Lemus. Mi familia con la flaca ha sido mi motor, mi gran felicidad. Y no hay que olvidar a mi familia cósmica, que son tantos como estrellas puedas contar, carnales y carnalas con quienes he vivido grandes aventuras, como con el inolvidable Chorrito. Hijo de un don señor que en un dos por tres se sintió bien conmigo y que por los días que convivimos se volvió entrañable para mí.

¿De quién se trata?
Que le pregunten a Alejandro Vargas.

Ganaste el primer premio de cultural que organizó la FIL
Y el mismo Fernando Benítez se levantó de su silla de ruedas y me dio un efusivo apretón de manos. El auditorio rugía de alegría y ahí estaba yo con el pelo todo tusado y mi playera descolorida de Radio UdeG. Días después cambié el cheque y pedí a la cajera que me lo diera en billetes chicos. Llegué a mi casa y los aventé por el aire y así estuve jugando un buen rato como Rico Mc Pato. Luego fui y pagué los 14 meses que debía de renta. El casero me adoraba y decía: “David, ¿cuándo te ganas otro premio?”

Contéstame algo que no te pregunté
Aprovecho la ocasión para mandarle un abrazo chingón a toda la raza. A mi flaca, a mis hijos Aldo y Raúl, a mi chiquita Angelina, a mi hermano Dany, a mi hermana Tere y a mi mamá todo el amor de mi corazón.

¡¡¡¡Chuy!!!! Soy Sylvia. Mándame otra ronda para todos con el Meño…

Primera persona:
Fue una de las voces más emblemáticas de Radio UdeG. La comunidad universitaria le rindió una calurosa despedida.