Daniel Guzmán

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DANIEL GUZMAN/CHEMA MARTINEZ

Bloques de barro negro, pero sin bruñir, y ladrillos comunes y corrientes, anaranjados. Un muro que no llega a la rodilla que se repliega en grecas simétricas como el contraste de sus componentes se extiende en el recodo del patio principal del Museo de Arte de Zapopan (MAZ). Es la pieza inédita de Daniel Guzmán (Ciudad de México, 1964) para la exhibición Materia oscura que inaugura el año en el recinto y que ya había tenido una elogiada temporada el otoño pasado en el Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca (MACO), el lugar de sus orígenes.

Contemporáneo/ moderno
Yo no me considero un artista conceptual. Toda esa discusión que traen ahora entre lo contemporáneo y lo moderno no me parece que tenga ningún sentido. Cuando yo estudié [en la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la UNAM, a principios de los noventa] no se veía eso. Se veían pintores y dibujantes, y yo sigo viendo el trabajo de Cézanne, Rembrandt, Goya… siempre. Las cosas han cambiado, claro y hay nuevas convenciones que pueden expresar mucho o ser una tomadura de pelo. Yo me sigo considerando un dibujante, aunque últimamente lo dejé a un lado para vivir la construcción de las piezas. El dibujo es estar solito en mi casa para pensar. Esto fue otro proceso.

La tierra de los muertos
Esta exposición tiene que ver con la muerte de mi mamá, hace poco más de un año. Algo también muy importante es una frase que dijo Jodorowsky en una entrevista y que ha de repetir mucho: algo como “Mantener el espíritu cotidiano en la tierra de los muertos”. Traté de crear esa sensación, de mantener esa fortaleza interior en la lucha constante de vivir. Otra influencia importante es Burroughs. Tomé frases de uno de sus últimos libros, sacado de sus diarios, sobre sueños que él tenía. Uno de ellos en especial era sobre un viaje a la tierra de los muertos. Un lugar donde se encontraba con toda la gente que conocía, pero muertos. Los va a visitar a los lugares de siempre y les sigue la corriente, participa de la situación aunque el paisaje es desolado y está consciente de que todos están muertos, excepto él. Aún así se entrega a ello.

Geometría
Mi intención es crear un recorrido. Que te encontraras en movimiento: un tránsito de ida y vuelta, como cuando hallas cosas del pasado. Que atravesaras y caminaras para encontrar las piezas y para perderte. El material son fierros que saqué de un tiradero. Estos fierros eran parte de casas, de espacios. Pero también servían para salvaguardar, para proteger. Y además son ornamentos. El más simple lleva siempre algún tipo de adorno, basado en la geometría: alambres de una belleza usada e inútil que modifiqué para explotar más esa geometría. Es el mismo principio que rige las demás esculturas.

Bloc de dibujo
Materia oscura, el libro, no es el catálogo de la exposición. Registra el proceso de las piezas y es un documento en sí mismo. El formato lo tomé de un bloc de dibujo que regalaban en la Conasupo y que traía la leyenda “A los niños de México de María Esther Zuno de Echeverría”, con todo el descaro de promocionarse con dinero público. Yo crecí con la leche de Conasupo, y aunque ya no exista la tienda, sigue la misma actitud pero de otra manera. Si no, ¿qué es entonces eso de “Vivir mejor”?, ¿de qué sirve un piso de cemento en un lugar donde no hay nada qué hacer?, ¿eso qué soluciona? La realidad es que en Oaxaca vas a un hospital y no hay ni camas. Me tocó con mi mamá cuando se enfermó. Los pacientes estaban en camillas en los pasillos, o de plano en el suelo.