Contaminación porcina

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La región Sur del estado de Jalisco, a pesar de no ser de las zonas con población más densa de granjas porcícolas, tiene problemas derivados de esta actividad, como falta de control de gases tóxicos, entre éstos amoniaco.
Dicho gas se produce de forma natural en las granjas por medio de las heces y la orina de los animales. Hay un nivel permitido por la norma oficial mexicana. Sin embargo, en algunas granjas es 10 veces mayor en horas específicas del día.
Los datos anteriores fueron el resultado de un proyecto de investigación encabezada por el profesor y médico veterinario del Centro Universitario del Sur, Gonzalo Rocha, quien en conjunto con otros especialistas en el tema, decidieron tomar este problema como eje de su proyecto.
“Seleccionamos algunas granjas y decidimos ir con nuestros equipos. Lo que hicimos fue tomar una muestra de aire, del ambiente y analizarla para ver los contenidos de esos gases tóxicos”, señaló el investigador.
Destacó que cerca de ocho granjas del total de la muestra, estuvieron libres de este problema, porque sus propietarios las asean de forma constante. “Eran granjas bien ventiladas, bien aseadas y bien manejadas, a diferencia de las demás, porque las heces y la orina son la principal causa. En salas que limpian constantemente no existe este riesgo”.
Si no hay control, existe el riesgo de afectar a los trabajadores de las granjas, ya que de exponerse por tiempos prolongados a altas concentraciones de amoniaco, les puede causar hasta la muerte.
Afectaciones a la salud
Otro de los ejes en los que se basó la investigación fue la hipótesis de que la exposición a este gas pudiera tener relación con la presencia de enzimas hepáticas, que comúnmente suelen aparecer cuando hay alteraciones a la salud. “A los trabajadores les pedimos una muestra de sangre e hicimos un comparativo, es decir, si había un alto contenido de amoniaco se relacionaba con niveles de enzimas hepáticas y nos revelaba el estado clínico de la persona”.
No obstante, los resultados de esta parte de la investigación no fueron los planteados, es decir, no encontraron una relación directa y un indicador confiable que apuntara la correlación entre la curva de gas y la curva del estado de salud de los trabajadores.
Este proyecto inició desde 2006 y terminó este año. Sin embargo, el investigador expresó su interés por indagar en más de la producción porcícola. Pretende hacerlo ahora en otros niveles de granjas con mayor número de animales, ya que en esta etapa solo analizaron granjas de 100 a 200 hembras.