Cambio de gobierno en el campo mexicano

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Estamos prácticamente a tres meses de que tome las riendas del país un nuevo gobierno. Aunque en algunos sectores de la economía las cosas pudieran tener continuidad, sobre todo por los indicadores macroeconómicos que han mostrado un buen comportamiento, el sector agropecuario no exhibe esas bondades.
Existe una presión creciente de los precios internacionales de los alimentos y México importa un gran porcentaje de éstos a Estados Unidos de Norteamérica, instancia que ha manifestado recientemente una drástica reducción de la exportación de granos, con la cual sin duda afectará a nuestro país.
En el sexenio que está a punto de concluir, las políticas públicas para el campo han desalentado la producción, sobre todo para los medianos y pequeños productores, que se han descapitalizado.
En pasados días, en la ciudad de Guanajuato, la Confederación Nacional Campesina (CNC) convocó a sus afiliados para discutir un plan de desarrollo para el medio rural, que permita recuperar la infraestructura productiva y recapitalizar el campo a través del diseño de nuevas políticas públicas. Consecuentes con este enfoque, se prevé la resurrección de la organización otrora poderosa en el medio. Habrá que estar pendientes sobre cuáles son las conclusiones de dicho congreso.
Lo que se puede anticipar de esta convocatoria es la postulación de alguno de sus líderes para dirigir la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) en el ámbito nacional. Los más posicionados son el ingeniero Cruz López Aguilar, actual presidente de la Comisión de Agricultura y Ganadería, de la Cámara de Diputados Federal y el ingeniero Gerardo Sánchez García, licenciado en derecho, con el grado de doctor y que también forma parte de la Comisión de Agricultura y Ganadería. Ambos en su momento fueron dirigentes nacionales de la CNC.
En lo personal, creo que será el ingeniero Cruz López Aguilar el que será apoyado. Él es egresado de la Escuela Nacional de Agricultura, hoy Universidad Autónoma Chapingo. Una buena noticia para el gremio, pero que lástima que su equipo de trabajo sea de sólo egresados de Chapingo, pues se perfila un regreso al pasado, en que todas las instituciones del sector agropecuario en su mayoría empleaban a egresados de Chapingo.
Hoy existe un buen número de instituciones de educación agrícola superior, las que han acreditado sus programas de formación de ingenieros agrónomos, lo que garantiza la calidad de su desempeño. Sin embargo, el apoyo presupuestal por parte de la federación continúa siendo desigual. Lo anterior motivó que hace unos meses el comité directivo de la Asociación Mexicana de Educación Agrícola Superior, reunido en Guadalajara, discutiera el tema y emitiera lo que denominaron la “Declaración de Guadalajara”, que entre sus acuerdos plantea: Propiciar medidas que favorezcan la creación de redes de cooperación entre instituciones de educación agrícola superior acreditadas; promover la transferencia del conocimiento y de los resultados de la investigación a la sociedad, así como el desarrollo y la innovación, fomentando la cultura emprendedora en las universidades, el apoyo a emprendedores y la creación de empresas; apoyar las políticas de solidaridad y de compromiso social de las universidades con su entorno, en busca de un desarrollo sostenible a través del extensionismo regional; exigir al gobierno federal un trato presupuestal justo y equitativo, que deje a un lado el actual sistema jerárquico y anclado geográficamente en torno a una sola institución de educación agrícola superior.
En su momento se harán llegar estas propuestas a quien designe el nuevo presidente de la república como secretario de la Sagarpa y ojalá exista la sensibilidad para fortalecer por igual a las instituciones de educación agrícola superior (IEAS) del país que han sido acreditadas y procesan la problemática agropecuaria de sus regiones, en bien de las mismas y de la integración de los mejores ingenieros agrónomos a la nueva estructura productiva que tanto reclama México, para recuperar la soberanía alimentaria.