Boris Goldenblank

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La sala pende toda ella de una sola tristeza: la muerte de Boris Goldenblank. El plano de la escena es invariable, y la acción casi estática. El ataúd yace de frente en su soporte, bajo la luz de un iluminista incontemplable, abrigado por la bandera de la Universidad de Guadalajara, pero más que nada por los familiares, amigos, compañeros y alumnos que flanquean los restos del fallecido cineasta. Conocidos por él y por los otros, no son ahora en la secuencia, sino mortuorios extras con los mismos lánguidos rostros que se intercambian las funestas guardias.

El sonidista capta los sollozos y el llanto apagado, contenido de algunos. Luego, se sobrepone a esto la voz de Boris, que siempre cuestionaba, en una vieja entrevista: “¿Para qué se vive? ¿En qué consiste la condición humana? Si tú no sabes para qué se vive, entonces para qué vas a hacer cine. Si tú no tienes una inquietud, para qué apareciste en esta vida, y cuál es el sentido. Si no entiendes para qué, estás perdido”.

Tal fue el transcurso del homenaje de cuerpo presente que se le rindiera el pasado domingo 11 de enero en el Paraninfo de la UdeG, a Boris Mijailovich Goldenblank, nacido en Iassy, Rumania, hacia marzo de 1928, y que falleciera la madrugada del sábado 10 de este mes.

Goldenblank, quien formó parte de la UdeG desde 1991 y de la que recibió el título de Maestro Emérito en 2005, promovió y fundó la licenciatura en Artes, la maestría en Estudios Cinematográficos, así como el Departamento de Imagen y Sonido (DIS) del Centro Universitario de Arte, Arquitectura y Diseño (CUAAD). Además de ser también impulsor del actual Festival Internacional de Cine de Guadalajara (FICG). De su obra como realizador, enfocada sobre todo al documental, se recuerda en Guadalajara el trabajo Abril, el mes más cruel (1993), cuyo nombre, aunque retoma el de un poema de T.S. Eliot, hace referencia a la tragedia de quienes sobrevivieron a las explosiones en el Sector Reforma de esta ciudad en 1992.

En la ceremonia, el crítico e investigador cinematográfico Guillermo Vaidovits, quien reconoció que Boris “fue un maestro querido” y que “su influencia abrió nuevos horizontes a varias generaciones y marcó los corazones de muchos”, dijo que en su propio aprendizaje en Rusia, Goldenblank “descubrió algo que para él sería crucial: a pesar de las máquinas y de la técnica que se requiere al hacer una película, lo verdaderamente importante son las ideas que se expresan y las emociones que despiertan”, por lo que si algo pedía a sus alumnos y a sí mismo, era que una película fuera “una oportunidad de entender a los demás y de reflejar la humanidad que nos alienta”.

El Rector General de la UdeG, Tonatiuh Bravo Padilla, dijo de Goldenblank que “su invaluable trayectoria y fructífera labor académica y de difusión, contribuyó al fortalecimiento de las actividades dentro y fuera de la Universidad de Guadalajara”. Y agregó que gracias a su labor, al igual que a la de otros creativos como él, “hoy la capital de Jalisco figura en el mapa mundial por ser un campo fértil para la investigación, desarrollo y difusión de las nuevas tendencias audiovisuales”.

Al término del homenaje, al ser entrevistado el director del FICG, Iván Trujillo, mencionó que esta muerte había sido totalmente inesperada, porque “siempre teníamos la presencia de Boris como un hombre súper fuerte, muy sano, y el que haya fallecido trabajando hasta el último momento, habla mucho de lo que él era. Yo diría que un joven interesado en seguir aprendiendo de dar clases. Se ha ido un compañero de los estudiantes más que un maestro y un directivo de la escuela”.

También en entrevista, el realizador Samuel Kishi, quien surgiera de la escuela de cine de la UdeG, dijo que todos los estudiantes y egresados de la institución se encontraban consternados “y nos sentimos como huérfanos, Boris fue nuestro segundo padre y mentor. La escuela que nos dejó, ese humanismo y socialismo está permeado en nuestros trabajos, en nuestro espíritu y queremos seguir su camino”.

El creador de Somos Mari Pepa dijo que del director y profesor ruso, “sus zapatos son muy difíciles de llenar”, y que era un hombre pleno de júbilo e incansable, y dijo estar seguro de que “es la mejor manera el que se fuera así: lúcido, en su casa, y amado por todos”.

A pesar de que Iván Trujillo dijo que Goldenblank había dejado una labor sólida para que se perpetúe su legado en la institución, Kishi apuntó que esta ausencia “es preocupante, porque por la vena que inculcó, y va encaminada la escuela, no tengo idea de quién puede ser el nuevo representante. No sólo llenaba los zapatos en la cuestión artística, sino también en la cuestión moral, ética y hasta política. Es algo complejo y hay incertidumbre por la escuela. No sé qué va a ocurrir en muchos niveles”, pero se dijo confiado en que la comunidad del DIS tiene la capacidad de hacer frente a la vicisitud.