Biocombustibles alternativa ante la crisis

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TXG70212105. Trabajadores que realizan el corte de la caña de azúcar en los predios del ingenio San Francisco Pujiltic, en la depresión central del estado de Chiapas, llegan a cumplir jornadas a destajo de hasta 10 o 12 horas diarias. NOTIMEX/FOTO/RENE DE JESUS/RJA/HUM/

En México, la forma más utilizada de bioenergía es el bagazo de caña, produciéndose en el 2001, 92 petajoules (producción de energía primaria), que representa el 76 por ciento del consumo en la industria azucarera, el 7 por ciento de todo el sector industrial y el 2 por ciento de la energía final, según datos de la Ley de Promoción y Desarrollo de los Bioenergéticos, publicada en el Diario Oficial de la Federación en febrero de este año.
Esta ley busca impulsar el uso de combustibles alternativos como el etanol y el biodiesel, con objeto de remplazar los derivados del petróleo, por lo que para Juan Villalvazo Naranjo el Estado deberá, a mediano plazo, mezclar la gasolina con etanol para no depender tanto de este tipo de carburante.
Los combustibles de origen biológico pueden sustituir en gran medida el consumo en combustibles fósiles tradicionales, como el petróleo o el carbón. El especialista sostiene que se debe de tener a la brevedad posible gasolinas oxigenadas con etanol y bioetanol para contribuir a una mejor calidad de aire y ofrecer trabajo a las personas en el campo, ya que según cifras de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, el 65 por ciento de la superficie cultivada con caña de azúcar se encuentra en seis países: Brasil, India, China, Tailandia, Pakistán y México.
Y es viable si se sabe que el bioetanol o etanol de biomasa se obtiene del maíz, sorgo, caña de azúcar, remolacha o de algunos cereales como trigo o cebada. Mientras que el biodiesel se fabrica a partir de aceites vegetales usados o crudos de raps, canola, soja, palma aceitera, coco, girasol y jatrofa, cultivados para este propósito.
En 2006, Estados Unidos fue el principal productor de bioetanol, el equivalente al 36 por ciento de la producción mundial, por lo que de acuerdo al investigador, a mediano plazo el gobierno deberá buscar la mezcla de gasolina con etanol para que la dependencia petrolera vaya disminuyendo como fuente de sustento económico del país.
Estima que en el 2010, si entran las primeras gasolinas con etanol para 2025, México estará a niveles de producción muy importantes y gran parte del parque automotor usará bioetanol y biodiesel como combustible ordinario.
Agrega que la solución técnica no será inconveniente para su aplicación en los carros. Las modificaciones que se deban realizar a los automóviles no serán tan drásticas con relación a la tecnología. “Va a ser un negocio para todo el mundo y un beneficio para los mexicanos, ya que bajará la contaminación e irá incrementando la derrama de recursos en el campo”.
Existen dos retos a tomar en consideración ante la crisis económica mundial, según Villalvazo Naranjo. El primero es que los precios del maíz no aumenten, consideración ya planteada como política gubernamental. El segundo punto es la incorporación de muchos trabajadores como mano de obra en el campo y, finalmente, la implementación de tecnología para la destilación del alcohol y la extracción del aceite diesel.
Siendo Alemania el principal productor de biodiesel en el mundo, este país concentra el 63 por ciento de la producción, sostiene el investigador de la UdeG, que si bien México no camina por la vía del etanol por los impedimentos económicos y políticos de Estados Unidos, aún hay mucho por hacer en materia de investigación y la aplicación de nuevas tecnologías por parte del gobierno, universidades e instituciones. Pero es un buen momento para trabajar sobre este tema, ya que existe una demanda considerable a pesar de los problemas con la disminución de divisas y remesas.