Augusto Monterroso, el breve grandilocuente 

«Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí».

Esta frase, de tan solo siete palabras, es uno de los cuentos más conocidos en la literatura universal. Breves y potentes, así son las historias de Augusto Monterroso, a quien, a 25 años de haber recibido el Premio Juan Rulfo, la Universidad de Guadalajara rendirá un merecido homenaje

La Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL) festeja el Día Mundial del Libro con un maratón de lectura virtual del título Obras completas (y otros cuentos), de Augusto Monterroso, autor a quien se conmemora por el centenario de su nacimiento, aparte de celebrar 25 años de recibir el Premio Juan Rulfo en la FIL Guadalajara.

Biografía:

Originario de Tegucigalpa, Honduras, donde nació en 1921, posteriormente se nacionalizó guatemalteco. Autodidacta de corazón, ni siquiera terminó la primaria.

A los quince años tuvo que trabajar en una carnicería de un mercado de Guatemala, en la que su jefe le regalaba libros de autores como Shakespeare y Víctor Hugo, lo que lo inició en el apasionado camino de la literatura.

En 1944 se exilió por primera vez en México, experiencia que tuvo que repetir en 1954, luego de la intervención estadounidense para deponer el gobierno de Jacobo Arbenz. Monterroso es, para la crítica literaria, el responsable de una tarea: «utilizar el aguijón del humor en sus más diversas expresiones para picar con su desprecio a dictadores, para reírse con indulgencia de sí mismo y del resto de la humanidad».

Sus principales obras son: El concierto y El eclipse (1952), Uno de cada tres (1953), Obras completas (y otros cuentos) (1959), La oveja negra y demás fábulas (1969), Movimiento perpetuo (1972), Lo demás es silencio (1976), Viaje al centro de la fábula  (1981), La letra e (fragmentos de un diario) (1987), Esa fauna (1992).

Obtuvo, entre otros, el Premio Nacional de Cuento Saker-ti, Guatemala, 1952; el Premio Xavier Villaurrutia, México, 1975; y el premio Principe de Asturias de las Letras 2000.

El entrañable «Tito» murió en la ciudad de México el 7 de febrero de 2003.

Disfruta algunos cuentos de Monterroso:

«LA FE Y LAS MONTAÑAS»
Del libro La oveja negra y demás fábulas

Al principio la Fe movía montañas sólo cuando era absolutamente necesario, con lo que el paisaje permanecía igual a sí mismo durante milenios.

Pero cuando la Fe comenzó a propagarse y a la gente le pareció divertida la idea de mover montañas, éstas no hacían sino cambiar de sitio, y cada vez era más difícil encontrarlas en el lugar en que uno las había dejado la noche anterior; cosa que por supuesto creaba más dificultades que las que resolvía.

La buena gente prefirió entonces abandonar la Fe y ahora las montañas permanecen por lo general en su sitio.

Cuando en la carrera se produce un derrumbe bajo el cual mueren varios viajeros, es que alguien, muy lejano o inmediato, tuvo un ligerísimo atisbo de Fe.

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«EL RAYO QUE CAYÓ DOS VECES EN EL MISMO SITIO»
Del libro La oveja negra y demás fábulas

Hubo una vez un Rayo que cayó dos veces en el mismo sitio; pero encontró que la primera había hecho suficiente daño, que ya no era necesario y se deprimió mucho.

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«EL SALVADOR RECURRENTE»
Del libro La oveja negra y demás fábulas

En la Selva se sabe, o debería saberse, que ha habido infinitos Cristos, antes y después de Cristo.

Cada vez que uno muere nace inmediatamente otro que predica siempre lo mismo que su antecesor y es recibido de acuerdo con las ideas imperantes en el momento de su llegada, y jamás comprendido.

Adopta diferentes nombres y puede pertenecer a cualquier raza, país, e incluso religión, porque no tiene religión.

En todas las épocas son rechazados; en ocasiones, las más gloriosas, por la violencia, ya sea en forma de cruz, de hoguera, de horca o de bala.

Consideran esto una bienaventuranza, porque abrevia el término de su misión y parten seguros del valor de su sacrificio. Por el contrario, los entristecen los tiempos de “comprensión”, en los que no les sucede nada y transcurren ignorados.

Prefieren el repudio decidido a la aceptación pasiva, y el patíbulo o el fusilamiento al psiquiatra o el púlpito.

Lo que más temen es morir demasiado viejos, ya sin predicar ni esforzarse en enseñar nada a quienes ni lo desean ni lo merecen; abrumados porque saben que como ellos en su oportunidad, alguien, en alguna parte, espera ansioso el instante de su muerte para salir al mundo y comenzar de nuevo.

Disfruta el maratón:

No te pierdas la sesión de lectura en voz alta de forma virtual, realizado este 23 de abril, a través de fil.com.mx, el canal de YouTube, y las cuentas de facebook.com/filgdl y twitter.com/filguadalajara

En esta ocasión se registraron 228 participantes, quienes leerán de principio a fin el libro de Monterroso, en una transmisión en vivo.

Maratón de lectura en voz alta de la obra de Augusto Monterroso

Recordando al maestro