Arreola & su tío científico

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Hoy es miércoles 8 de mayo, y la modorra matinal propia de una semana a medias se pulveriza inesperadamente a las 06:36 horas, cuando el suelo de la ciudad de Guadalajara se sacude a causa de un breve pero intenso terremoto.

Después de ese primer movimiento trepidatorio el piso parece no dejar de bambolearse durante el día, hasta que a las 5:50 horas de la tarde se percibe otro terremoto, pero más enérgico que el primero. Y a la 01:52 de la madrugada del jueves otro más, quizás superior en intensidad. Los estremecimientos duran apenas unos segundos, pero se suceden con inquietante frecuencia. Algunas casas crujen durante los movimientos más fuertes.

El gobernador de Jalisco —de formación ingeniero y con gran experiencia en el sector industrial, sobre todo en la elaboración de jabones y aceites, y en la edificación de grandes estructuras— apura un telegrama a la capital:

Guadalajara, Jal., 8 mayo 1912.—

Secretario Gobernación.—México.

Tengo la honra de participar a usted que la situación en el Estado no ha sufrido cambio. Hoy se han sentido en esta ciudad como 16 temblores de tierra trepidarios en su mayor parte, 3 de ellos muy intensos. Hasta ahora no han ocurrido desgracias personales.— El Gobernador, A. Robles Gil.

Mínimo y certero, precavido, cuidadoso con las apariencias, como queriendo decir: no tenemos miedo, pero por si acaso ya avisamos que algo extraño está por suceder.

Domingo 21 de julio
¡Los temblores han seguido sembrando el pánico! El estado de los ánimos no puede ser más desconsolador, y todo el mundo, en estos momentos, sólo piensa en escapar de una catástrofe. Antier vendió la empresa de ferrocarril 3,622 pasajes. También sale mucha gente en carruajes, automóviles y a pie. Los hoteles están vacíos. Se estima que tan sólo ayer habrán huido unas 6 mil personas en total. Señoras y jóvenes muchachas pedían a media calle misericordia en camisa de dormir, cojos salieron sin muletas, calvos sin pelucas y hasta algunos niños de teta salieron gateando para ponerse a salvo, ya que tan inhumanamente se les abandonaba. Algunos compraron boletos pagando por ello el doble o el triple del costo. Unos 400 baúles se quedaron en la estación porque ya no cupieron en los vagones.

Lunes 13 de mayo
TIEMBLA en todas partes, menos en los Tranvías.

Se ha comprobado que en los tranvías no se sienten los temblores, y que no ofrecen el menor peligro dichos vehículos, pues su construcción sólida y especial para el movimiento continuo, pone a salvo de cualquier fenómeno sísmico a los pasajeros.

HAGA USTED LA PRUEBA Y SE CONVENCERÁ.

No se baje para nada de los tranvías, y recorra la ciudad de extremo a extremo, contemplando las caras de pánico de las gentes que no se pasean en tranvía.

SEIS CENTAVOS CADA CIRCUITO

Lunes 22 de julio
¡La bella Guadalajara amenazada de ser totalmente destruida! Es de advertir que los temores de un suceso trágico están en tal suerte extendidos que, a pesar de lo burlón del carácter tapatío, son muy pocas las personas que se atreven a gastar bromas acerca de los continuados movimientos sísmicos. Por la noche la ciudad presenta el aspecto de un animado campamento pues, casi sin excepción, las familias residentes en ella continúan pernoctando en tiendas de campaña levantadas en la Alameda, los jardines y demás paseos públicos. Lo mismo se verifica en los patios y jardines de las quintas. Y es que los ruidos de que vienen acompañados los temblores actuales impresionan a la generalidad de las personas; no como detonaciones, sino como producidas por la caída de gruesas masas en el interior de la tierra. Algunos hablan de las probabilidades de que aparezca un cráter volcánico en las cercanías de Guadalajara…

Martes 6 de agosto
¡Guadalajara se dispone a recibir el fortísimo temblor anunciado para hoy!: Habrá paseos, verbenas, y fiestas de todas clases y para todos gustos…

Hoy a las once de la mañana, si los vaticinios no fallan, Guadalajara será sacudida por un choque monstruoso, el más formidable de los que ha habido en este azaroso periodo sísmico. La república entera tiene sus ojos fijos en esta región amenazada de muerte por las profecías, y ya han empezado a llegar telegramas de los editores de periódicos ordenando a sus corresponsales que no dejen de anunciar si tiembla hoy o no tiembla. Los que tienen con qué se irán a Colomos, San Rafael, El Batán o a otros lugares despejados. Para quienes no tienen se anuncia una verbena en el Agua Azul, gracias a que un conocido empresario ha levantado amplias barracas en ese Parque, donde se servirán almuerzos, comidas y cenas; habrá música todo el día y se han instalado columpios y otros juegos para los chicos. Ese será el punto de reunión de todas las personas que, creyendo en el vaticinio, no pueden salir de Guadalajara y quieran ponerse a salvo…