Arquitectura de las emociones

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La revista Luvina fue un dossier y, después lo separaron de la Revista de la Universidad de Guadalajara, para ahora encontrarse en pleno apogeo y en una nueva época bajo la dirección de Silvia Eugenia Castillero, quien la ha tornado en una especie de libro-revista temática; en su número más reciente —el 55— ofrece al público lector sus “Habitaciones extraordinarias”.
Durante la presentación, la tarde de este pasado miércoles, en el Museo de las Artes, la editora, poeta y ensayista, trazó los puntos nodales de la temática que aborda y mencionó que dentro de la arquitectura y la propia poesía “el espacio impone la conquista de proporciones y de armonía en la creación de ámbitos sucesivos e irrepetibles, por los que vamos reparando, o por los que vamos dejando constancia”, y agregó que en al “estar, las sombras y las luces se entrelazan o disputan el espacio. Entonces toman volumen las opacidades y los silencios se erigen para derrumbarse en la relación entre lo material y lo inmaterial, entre la construcción de volúmenes o del hábitat del vacío. La literatura se vuelve una morada”, pues el tema que centra y concentra, y del cual hablaron también —cada uno su parte y participación dentro del número de la revista— Julio Estrada, Luis Felipe Fabre y Jorge Méndez Blake, cada uno en su materia: la arquitectura, la literatura y las artes plásticas.
Luvina realiza la utopía de encontrar hilos que unen a casi todas las artes, y se muestran en un solo espacio visual. Su contexto logra indicarnos que, al parecer, no hay —y de hecho es cierto—, una ruptura entre las artes: una a otra se alimentan y ofrecen, como lo marcan las tradiciones artísticas del orbe, y logran un conjunto en el cual domina (o así debería ser) la poesía, y una poética como generadora de un Todo.
De algún modo el tema en el cual se halla inmersa la vida es aquel que se propuso como parte de la presentación del nuevo número de la revista universitaria, ese que alberga y se ofreció como tema para dialogar: “El espacio poético en el arte”.
El tema recuerda a las obras de Gastón Bachelard, que al parecer (no lo sé de cierto, lo supongo) no florece entre los temas manejados en este número de la revista, pero sí homenajes a José Emilio Pacheco y José Gorostiza; y las colaboraciones de Adriana Díaz Enciso, Luigi Amara, Juan Manuel Roca y Patricia Pérez Esparza…
Luvina se consolida como una excelente revista que surge del seno de la Universidad de Guadalajara, y sus “Habitaciones extraordinarias” hacen que, como dijo Castillero en entrevista para los medios locales, sea el 55 “uno de los números más equilibrados y mejor ritmados…”, definición insuperable para precisar una temática, que aborda la arquitectura de las emociones y los espacios poéticos.