Alternativas desde la herbolaria

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El estudio de las plantas medicinales y de las herencias que sustentan las prácticas de los pueblos indígenas, ha inspirado diversas investigaciones en el Departamento de Ciencias de la Tierra y de la Vida, con el cuerpo académico de la doctora María de la Luz Miranda Beltrán, del Centro Universitario de los Lagos (CULagos).

Actualmente están en curso el trabajo de Susana Fajardo, el cual analiza el uso de plantas como anticonceptivos, y el de Gabriela Rosales, sobre plantas que pueden ayudar a combatir la cirrosis. Ambas egresadas de la licenciatura en ingeniería bioquímica, ahora son estudiantes de la maestría en ciencia y tecnología con orientación en biomédica.

Las plantas anticonceptivas
La hipótesis que llevó a Susana Fajardo a realizar una investigación que analizara las posibles ventajas de algunas plantas como formas alternativas de métodos anticonceptivos, se basó en una práctica común que realizan algunos pueblos indígenas, la cual consiste en la utilización de un jugo de plantas de kalanchoes para baños vaginales.

“Hasta el momento tenemos tres plantas en estudio del mismo género Kalanchoe. Ahorita se han hecho los ensayos in vitro y se ha fraccionado el jugo, porque tiene diferentes metabolitos, que igual y todos, pueden ser los que están dando ese resultado, o igual y ninguno, o igual es la sinergia de algunos de ellos. Ahí encontramos que las primeras cinco fracciones tienen más actividad y lo que pasa es que en la célula espermática, la inmoviliza y a su vez la aglutina. Es un efecto que deja infértil al semen”.

La meta principal de Susana Fajardo es sentar las bases para descubrir un anticonceptivo pensado en que lo puedan utilizar los hombres y no las mujeres. Agrega que las ventajas son muchas, pues se ha demostrado que el tratamiento no ha ocasionado infertilidad ni una espermatogénesis, “o sea, que no ha dejado a ningún espermatozoide con alguna malformación”.

Agregó: “Aquí el punto es que cambiamos el paradigma, porque ya no trabajamos con las mujeres, sino con los varones, y más que nada porque los anticonceptivos que se tienen realmente son hormonales y en la mujer provocan diversos cambios. Si de por sí la mujer vive bajo un ciclo hormonal, darle más hormonas tiene un amplio impacto”.

Plantas que combaten la cirrosis
Gabriela Rosales comenzó su investigación desde la licenciatura y en un principio el romero era la planta que analizaba para encontrar beneficios hepáticos. La mezcla que actualmente utiliza en sus investigaciones consta de siete plantas distintas, donde enlista, además del romero, a la linaza, la tronadora, la aceitilla, la golda, la cola de caballo y la alcachofa: “Lo que nosotros estamos apostando es que al momento en el que están juntas estas plantas se pueda potencializar ese efecto, que haya un sinergismo con este efecto de patoprotector”.

En los resultados que ha tenido comenta que la mejoría ha sido importante en las afectaciones hepáticas y en daños al hígado. Sin embargo, aún hacen falta las cuestiones clínicas.

Rosales apunta que su investigación es importante, pues hoy la cirrosis no solamente se desarrolla en personas que consumen en gran nivel bebidas alcohólicas, sino que incluso se presenta por infecciones virales. Sin embargo, el tratamiento beneficiaría a cualquier enfermo, sin importar cómo adquirió la patología.

“En la actualidad la cirrosis hepática está considerada como la quinta causa de mortalidad en México. Es algo preocupante. Ahora estamos analizando los componentes desde la parte molecular. Vamos a medir la expresión de los genes que van a estar involucrados, para que esta enfermedad se pueda establecer.

Podemos mencionar genes que nos van a estar controlando la expresión de las proteínas que son el colágeno, que son unas de las principales involucradas en esta enfermedad, además de otras que en conjunto van a generar la enfermedad”.