Alberto Villarreal

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Delinear mundos a través del teatro, y aventurarse a descubrir nuevas realidades, forman parte de las obsesiones de este joven escritor y director. Originario de Ciudad de México, declara su admiración por Romeo Castelluci, Emilio García Webi y Daniel Veronese. Fundador de las compañías Artillería Producciones y La Madriguera Teatro, posee una trayectoria profesional de 15 años, tiempo en que ha dirigido obras como Memorias de una máquina de vapor, Para satisfacción de los que han disparado con salvas y Ensayo sobre débiles. Esta última forma parte de una trilogía y fue representada hace pocos días en Guadalajara.
Durante junio y julio, Alberto Villareal efectuará una temporada con Desaire de elevadores, puesta en escena que tendrá como espacio el Teatro Experimental de Jalisco. Próximamente estrenará el montaje Más sutil que el espejo y hará una retrospectiva de su trabajo en Teatro El Milagro, en Ciudad de México.

Desaire
La obra trata de los pequeños momentos de supervivencia que se tienen durante el día. De cómo todas las personas construimos una pequeña estrategia de defensa ante la realidad. Algo que para algunos puede ser sumamente insignificante, pero para otros es sustancial. Tiene que ver con las ideas y manías que sólo comprendemos nosotros mismos. Es una puesta en escena que se trabajó en dispositivo de teatro contemporáneo. No posee una historia lineal o personajes claramente identificados, sino que su desarrollo ocurre a partir de fragmentos. Desaire de elevadores tiene otro tipo de estrategias que fue interesante investigar.

Débiles
El montaje posee un fragmento donde la ficción se detiene. De esta forma los actores dejan su papel y hacen una serie de confesiones al público, bajo el juramento de que nunca se repetirá lo que se revela en esa función. La experiencia fue conmovedora, con bastante apertura de los espectadores. Presentar Ensayo sobre débiles implicó un remontaje, una situación siempre atractiva para un proyecto de teatro. La obra forma parte de una trilogía que se completa con Ensayo sobre la inmovilidad y Ensayo sobre la melancolía. Producir estos montajes fue una labor de siete años y el resultado es una exploración sobre los límites del teatro.

Tablas
El teatro ofrece la posibilidad de construir universos. Provengo de una familia que trabajó en televisión y desde pequeño estuve entre foros. Eso me impactó. Estar del lado de la tramoya y de la iluminación produjo mi afición al teatro.

Dirección
Estudié literatura dramática y teatro en la UNAM. Conocí a grandes maestros, como Ludwik Margules y Rodolfo Valencia, que fueron directores importantes. También me formé fuera de México, haciendo residencias y trabajando en proyectos en otras zonas. Eso me ayudó a crecer y encontrar una voz personal para entender mejor mi propio mundo teatral.

Dramaturgo
Es una actividad misteriosa. Finalmente es una obsesión que empieza en algún lugar y que poco a poco se traduce en palabras o trazos. Al escribir una obra te descubres y encuentras una fuerza que te convoca. Me siento más cómodo pensando que uno es sólo un vehículo para que la obra se escriba a sí misma, no tanto que las obras son resultado de la propia mente o el carácter. No lo creo, de verdad. El escritor es alguien que pone letras a algo que todos sabemos o alguna una imagen que todos hemos tenido. No creo en un sentido de originalidad o de una autoría que deba ser señalada de modo especial. Somos traductores o personas que quitamos los obstáculos para que las cosas sucedan.

Obras
Es difícil poder evaluarlas. El próximo año realizaré una obra que será la número 40 en 15 años de trayectoria. Todas mis obras han tenido momentos lucidos, de contacto con el público. Aunque también han ocurrido momentos desastrosos y difíciles. Ensayo sobre la inmovilidad fue una obra entrañable que representó un gran momento. Después realicé 10 obras que fueron un desastre y que se perdieron en el vacío. Finalmente todo el teatro acaba por desaparecer. Esa es su lección de humildad.