Viaje de placer

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    Viaje de placer, es la más reciente obra literaria de Luis Martín Ulloa, investigador del Departamento de Estudios Literarios, del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades.
    Se trata de un recorrido por las vivencias cotidianas de personas que portan el síndrome de inmunodeficiencia adquirida. El texto va más allá de los clásicos conceptos científicos o farmacológicos.
    “El tema nos debería preocupar a todos, pero la narrativa lo ha retomado poco. El teatro habla más del asunto, pero en México hay escasos narradores que lo hacen”.
    De ahí la idea de Viaje de placer, libro de cuentos que tienen que ver con el sida, “pero no con la enfermedad en sí, sino con gente que porta la enfermedad, desde todas las perspectivas: hombres, mujeres, adolescentes o adultos”.
    Aunque todavía no tiene oferta editorial, el escritor comenta que la obra consta de siete cuentos.
    El primero se llama “Díptico con medicamentos”, en dos partes.
    Una habla de una pareja de homosexuales: un hombre mayor y un adolescente que inician un viaje. “A lo largo del cuento no sabemos si son amigos, amantes o qué. En ocasiones se contestan mal, les molesta la presencia del otro, pero los une el sida”.
    En la segunda parte de este cuento otra pareja de hombres homosexuales busca personas para “hacer tríos o cuartetos o lo que sea. Es una visión liberal de cómo se puede vivir el sexo en estas épocas”.
    Un segundo relato, titulado “ONG”, narra cómo una mujer trabaja en una organización que trata a enfermos de sida. Ella escucha los problemas y emociones de quienes asisten al lugar.
    Como tercera opción está “Yahir y Johnathan”, relato que cuenta cómo dos adolescentes se meten en un cine porno. “Quise poner dos actitudes con relación al sida de personas sin una vida sexual activa. A uno le vale madre y el otro es más recatado. Le da temor sentarse en una butaca, por miedo a las “cosas” pegadas en las mismas. Dos visiones: la del disipado o la del cuidadoso u obsesivo”.
    “Reality” es la cuarta narración. “Tiene como fondo un concurso, pero no digo más”, afirmó Ulloa.
    Hacia la recta final el cuento “Vapor”, que tiene que ver con el mundo gay. Es sobre un tipo que asiste a baños de vapor, en donde hombres con hombres se relacionan, pero a él no le hacen caso.
    “Viaje de placer”, cuento que da nombre a la obra, relata el caso de una mujer ejecutiva, rica, guapa, que sabe que tiene el virus del sida. Un día tiene relaciones con un hombre menor que ella y el condón se rompe. Vive a partir de entonces entre la resignación y la culpa.
    Completa la obra “Los gí¼eros”, acerca de un hombre bisexual que flirtea con otro hombre y con una mujer, ambos rubios, quienes mantienen relaciones.
    A Ulloa no le gusta ser obvio. “No digo luego luego que fulanita de tal tiene sida. Dejo que el lector lo vaya descubriendo poco a poco”, porque “no quiero tratar el asunto desde un punto de vista técnico o científico”. De hecho, lo que sabe de la enfermedad es por el contacto que ha tenido con personas que viven el problema.
    El escritor realizó este trabajo gracias a una beca del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca), que ganó en 2003, en la categoría de jóvenes creadores.
    Viaje de placer conjunta dos palabras clave para el libro: el placer no tiene porqué detenerse por esta enfermedad y el viaje que puede hacer el lector a través del problema del sida.