Universidad y red digital

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“La universidad es desafiada por la red digital, que nos lleva a tener nuevas maneras de pensar, conocer, organizar, practicar y de hacer sociedad, política y educación”, dijo Margarita Victoria Gómez, académica de Brasil, quien dictó la conferencia magistral “Pedagogía de las virtualidades: buenas prácticas docentes en el siglo XXI”, en el marco de “Conectática 2014. Buenas prácticas docentes para el siglo XXI. A 20 años de la Red Universitaria”, evento organizado por la Coordinación de Innovación Educativa y Pregrado (CIEP) de la Universidad de Guadalajara.

Talleres, mesas de trabajo, la presentación del libro Prácticas docentes de la innovación en la Universidad de Guadalajara y conferencias, en las cuales participaron como ponentes Margarita Victoria Gómez; José Luis Córica, investigador de la Universidad de Mendoza y Antonio Matas Terrón, investigador de la Universidad de Málaga, España, especialistas que integraron el programa desarrollado del 22 al 25 de julio.

Margarita Victoria Gómez indicó que en la red digital “todo lo que era sólido se desvanece en lo virtual”. Y preguntó: “¿Es posible trabajar por medios virtuales una educación que respete la diversidad, sin competitividad desmedida y que no afecte la confianza y la amistad?”.

Y centró la conferencia en una cuestión: “¿Para quién educa la universidad?”. Dijo que para una mayor producción, una mayor competitividad, pero que ahora hay corrientes que piden no encerrar el conocimiento en los laboratorios y la publicación del conocimiento en revistas poco accesibles. El desafío es “reunir, organizar, almacenar y compartir datos para las necesidades sociales, es decir, educar con un compromiso con la sociedad y ajena a toda manipulación”.

En su conferencia “Desafíos para la virtualización de las carreras de ingeniería”, José Luis Córica, especialista en educación digital, apuntó que “nuestras universidades no fueron diseñadas para formar parte del espacio virtual de nuestros estudiantes, donde ellos viven en la actualidad”.

El académico hizo un diagnóstico de la realidad donde viven la mayoría de los jóvenes, en la que “no imaginan un mundo sin internet, como nosotros no imaginamos un mundo sin electricidad. Para ellos una computadora debe tener dos cosas: electricidad para que prenda e internet para que funcione, porque una máquina sin conexión al mundo digital es una máquina inservible.

“No dicen: ‘Voy a conectarme a internet’; ellos están en internet. Y en línea se brinda afecto, tienen amigos, dan contención, comparten información, sufren, se divierten, aprenden, gozan, crean y protegen una imagen personal”.

Por su parte, Antonio Matas Terrón, en su conferencia “Efectos de la música en el rendimiento académico”, afirmó que la pregunta de si la música afecta de manera positiva o negativa el rendimiento escolar, sobre todo en jóvenes, puede ser contestada de la siguiente manera:

“Depende del ritmo, estilo y volumen de la música”.
Explicó que si se pretende que en el aula haya trabajo en grupo en un ambiente relajado,

“introduzcan una música con ritmo medio, con volumen bajo; si quieren que el trabajo se haga de manera individual, entonces un ritmo medio con volumen medio; si quieren que el alumno trabaje bajo presión, en un tiempo límite, en grupo y con metas definidas, aumenten el ritmo y con volumen alto. La música induce presión o relajación al aumentar el ritmo, el estilo y el volumen”.

El investigador español dijo que en el aula es importante no incorporar música con letra, porque implica una capacidad cerebral distinta que puede ser contraproducente para la atención. Otro aspecto fundamental es tomar en cuenta qué tanto un ritmo demasiado acelerado o un ritmo bastante relajado puede producir errores.