Un nudo de extrema derecha por desenredar

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El asunto de la ley estatal SB 1070 en el estado de Arizona, da facultades de índole federal a la policía local y estatal para actuar como policía de migración. Es decir, cualquier autoridad puede detener a lo que ellos consideren “sospechosos” de ser indocumentados. Y aunque la gobernadora Jane Brewer durante la firma de aprobación enfatizó que no tolerará racismo, en realidad sólo fue un discurso para salir del paso, ya que la redacción de la misma ley deja todos los puntos respecto a quién es “sospechoso” a la libre interpretación de los oficiales. Es una ley que afectará especialmente a la población hispana y en la que se espera el atropello a los derechos civiles incluso de los ciudadanos de origen hispano.
Esta ley asimismo criminaliza también a quienes presten ayuda humanitaria a los inmigrantes indocumentados. Por ejemplo, si alguien va de compras con su madre, padre, hermano o hermana, tío o tía, le detienen en el camino y además resulta que su pariente es indocumentada, el chofer es sujeto a crimen también. Si no lleva papeles que comprueben su ciudadanía entonces es sujeto a juicio, después cárcel y es deportado. Es obvio que los llamados “sospechosos” pertenecen a las minorías étnicas.
Sin embargo, hay un nudo que desatar y preguntas que hacer: ¿porqué ahora surge esta ley estatal?, ¿porqué no antes?, ¿porqué hoy se pronunció el ex candidato a la presidencia por el partido republicano, el senador John McCain a favor de esta ley cuando en sus promesas de campaña prometía abogar por la comunidad inmigrante?, ¿porqué otras personalidades del partido republicano, como el senador Lindsey Graham, quien promovía la reforma migratoria hoy da marcha atrás?, ¿porqué hasta hoy la gobernadora de Arizona hace un énfasis en la frontera y se abandera como campeona de la protección fronteriza?
Primero, el partido republicano durante el primer año de la presidencia de Barack Obama ha dedicado a un “no” unánime a toda propuesta que venga del Ejecutivo. El “no” como estrategia política para obstaculizar y paralizar las múltiples iniciativas de la Casa Blanca. En consecuencia, procurar el fracaso de la presidencia de Obama. Ejemplo: las facciones republicanas dijeron “no” al nombramiento de la primer juez hispana a la Corte Suprema, Sonia Sotomayor; dijeron “no” a la reforma de salud; “no” al cierre de la prisión de Guantánamo, entre otros “no”.
Segundo. Sabiendo que lo que sigue en la agenda, después de salud y economía es el resolver la iniciativa de Ley por una Reforma migratoria, la facción republicana, a partir del caso Arizona, encuentra y promueve que la reforma migratoria no entrará a la Cámara de diputados o del Congreso para su análisis y aprobación, arguyendo que cerrar la frontera es lo primero, y practicar una redada masiva y sistemática es su solución.
Arizona se ha convertido en la cortina de humo para desplazar a la reforma migratoria de la agenda de las Cámaras. La meta de la facción republicana es que Obama termine su presidencia en el 2012 sin haber logrado las grandes promesas a la población hispana. La Reforma de Salud se logró después de casi 80 años de intentos y mas de seis presidentes, un triunfo histórico que para Obama tuvo costos políticos fuertes. Obama no llega del todo fuerte a esta otra batalla, pero ha expresado su apoyo. Si Obama logra la reforma migratoria habrá completado la mayoría de sus promesas grandes de campaña.
La tercera conclusión. Este representa un asalto al poder de los grupos de extrema derecha. La iniciativa de ley SB 1070 tiene tintes de iniciativa neonazi, en el que todo puede resultar en un “blanqueo” del estado de Arizona y un éxodo masivo de la población hispana. Por fin entendí la conferencia de prensa del movimiento más importante por una reforma migratoria llamada “Reform for America”. A la pregunta expresa de un reportero de que si consideraban que había influencia de grupos de ultra derecha, la respuesta fue un “sí” contundente, y hablaron de indicios claros en los que en un lenguaje tan indefinido abre la puerta a odio racial. Recordemos que Arizona fue el único estado que se negó a celebrar el día nacional de Martin Luther King.
La SB 1070 tendrá repercusiones nacionales e internacionales, cerrará negocios, expulsará estudiantes de las escuelas primarias, secundarias, preparatorias, dividirá familias, cerrará iglesias y otras organizaciones e instituciones. Afectará a otros estados que tendrán que recibir decenas de miles de inmigrantes del éxodo, violará los derechos civiles y humanos de ciudadanos y no ciudadanos.
Las repercusiones internacionales serán con México directamente y con los estados fronterizos.
Al cierre de esta edición, se convocaba este primero de mayo a una marcha nacional y posiblemente a un boicot a diversos niveles al estado de Arizona. Sólo se tienen 60 días para dar marcha atrás a esta ley y apurar someter la iniciativa de ley para una Reforma Migratoria a nivel federal. Poco tiempo y mucho que resolver.