Un compromiso con el medio ambiente

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    Las cuencas hidrológicas del Sur de Jalisco están seriamente perturbadas, como resultado, principalmente, de un proceso antropogénico, explica J. Guadalupe Michel Parra, investigador del Centro Universitario del Sur (CUSur) y miembro de la Academia Nacional de Ciencias Ambientales.

    “Aunque hay eventos naturales, nuestras cuencas en los últimos años han recibido situaciones muy drásticas por los cambios de uso de suelo, que son cambios de actividades productivas naturales que tenía la cuenca. En el caso de Zapotlán, es una cuenca forestal importante, pero ha tenido otra serie de actividades, como la producción de aguacate, berries, la agricultura y ganadería, y eso sin duda, cuando no hay respeto a un ordenamiento ecológico y territorial, representa impactos muy significativos”.

    Explicó que en materia de mejoramiento de estas áreas sí hay avances significativos en algunos aspectos, pero en otras existen limitantes, como la normativa que respecta a los sectores gubernamentales.

    “Cada seis o tres años tenemos cambio de gobierno y no seguimos un plan de desarrollo sustentable en estas áreas. Esto representa problemas. La laguna de Zapotlán en 2011 fue subsede de los Juegos Panamericanos y hoy su situación es muy crítica, y se puede ir agravando, porque el cambio de vocacionamiento que se hace en la cuenca alta repercute en la parte baja y el arrastre y azolve de nutrientes representan impactos en la calidad de agua y cantidad de nutrientes, lo que genera un proceso muy acelerado de muerte de un lago”.

    Ante este panorama, Michel Parra encabeza a un grupo de investigadores del CUSur, que realizan un monitoreo físico, químico y biológico en las cuencas hidrológicas Lerma-Chapala-Santiago, del río Ayuquila-Armería y en la cuenca Coahuayana, como parte de la investigación “Desarrollo de capacidades adaptativas al cambio climático de estudiantes, comunidades indígenas y productores agropecuarios, forestales y turísticos mediante la educación ambiental en cinco municipios del Sur de Jalisco”.

    El proyecto del Centro de Investigación del Lago de Zapotlán y Cuencas (CILZC), del CUSur, fue acreedor a un apoyo económico de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), y será aprovechado en los municipios de Zapotlán el Grande, Gómez Farías y Zapotitlán de Vadillo, de la región Sur; Tuxcacuesco, de la región Sierra de Amula, y en el municipio de Tuxpan, de la región Sureste.

    Con los 250 mil pesos del apoyo organizarán talleres, foros, simposios y mesas de trabajo con estudiantes de educación básica y media superior, además de comunidades indígenas y productores de las tres regiones, para conocer las vulnerabilidades presentes y mitigar el cambio climático.

    Michel Parra explicó que desde hace varias décadas asumieron una serie de compromisos, entre éstos, contribuir a la protección, conservación y manejo de la cuenca de Zapotlán.
    Como respuesta a su empeño lograron en 2005 la declaratoria de sitio Ramsar de la laguna de Zapotlán, que es un referente en sustentabilidad y en turismo de humedales.

    “A partir de ello se han desarrollado actividades a nivel local, nacional e internacional. Esto nos ha llevado a una serie de compromisos de trabajo dentro del área de investigación. Este año concursamos con este proyecto y lo que tendremos que realizar es la socialización, la concientización, la educación y la participación pública en la mitigación del cambio climático y el calentamiento global, para reducir los aspectos de vulnerabilidad que tenemos”.

    Precisó que el cambio climático es un problema global que debemos resolver con acciones locales. Es compromiso de todos hacer el mejor esfuerzo para mejorar las condiciones y calidades de vida, y sobre eso está sustentada esta serie de trabajos.

    Indicó que frente a estos problemas debe existir coordinación entre gobierno, sociedad y academia, para contribuir a su resolución y a la conservación de las cuencas.

    “La Universidad ha asumido un liderazgo muy importante. Hemos contribuido a los ordenamientos ecológicos y territoriales, pero falta su aplicación y que la sociedad los conozca perfectamente para que demos cumplimento a leyes, normas y reglamentos. Tenemos que seguir apostando a la sustentabilidad y ésta no se da más que con la socialización, educación y participación pública”.

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