Toni Morrison en la FIL

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    Aguda y cálida. Como sus novelas. Una mujer de pelo grisáceo que peina rastas. Toni Morrison acabó cediendo a las peticiones de un encuentro con los periodistas acreditados en la XIX de la Feria Internacional del Libro en Guadalajara, luego de la apertura del salón literario el pasado domingo 27 de noviembre, con su conferencia magistral.
    Toni Morrison no escondió la grata impresión que se lleva de la organización de la feria en Guadalajara. Una mujer que ha asistido a muchas, pero nunca a una como ésta de Guadalajara, según dijo.
    La autora de libros donde retrata personajes profundamente arraigados a la tierra, a la desesperanza, a la soledad y al olvido, como en Sula, donde las mujeres van de la ingenua libertad de su espíritu, a la malévola inquietud de sus cuerpos. Rechazó tajantemente que la consideren como escritora vocera, sin embargo sus publicaciones encierran lo que los afroamericanos han soportado en Estados Unidos.
    La Premio Nobel (1993) exaltó el reclamo que están haciendo de sus derechos más y más grupos en todo el mundo, hombres y mujeres, minorías, como los chicano y dijo que esta es una de las cosas más bonitas que han sucedido, grupos que después de los movimientos civiles de derechos humanos, han dejado de ser marginales, y por ello ahora se puede leer toda clase de literatura, al menos es lo que ve en Estados Unidos, lo cual es extremadamente importante –dijo- porque esas voces están representando a otras.
    El encuentro con Morrison fue breve pero muy profundo, ya que la mujer pausadamente y enfatizando cada palabra, deja caer sus convicciones como cuando respondió sobre la forma en que las distintas comunidades en Estados Unidos, pandillas, se encuentran divididas, enfrentadas, a lo cual adujo: “porque es del interés del orden establecido, tener grupos peleándose. Los animan a eso”.
    Despertó la risa de los periodistas cuando le preguntaron a Toni si creía que las prensa en su país estaba siendo muy complaciente con el presidente Bush, alguien que no era querido en aquel país, a lo que la escritora en tono sardónico repitió “¿no es muy querido?, ¿Bush no es muy querido?”, aunque de inmediato apareció la seriedad: “Desde hace mucho tiempo, la prensa ha sido el brazo del Gobierno.
    “Ellos dicen que son una prensa libre, pero en realidad los dueños de la televisión, prensa y radio son los grandes corporativos. Esos que tienen gran poder como Berlusconi en Italia, quien es dueño de todo. De ahí que lo que leemos o vemos, es lo que quiere el Gobierno o los corporativos, que son una misma cosa.
    Sin embargo, recientemente ha habido reporteros de investigación serios que trabajan leyes, los asuntos de guerra, y muchos de ellos han penetrado en la corriente a través de internet”.
    Aprovechando su presencia, la autora de novelas como The Blue Eye (Ojos azules), Song of Salomón (La canción de Salomón), fue cuestionada sobre tópicos de mucha actualidad: ¿Es acaso Irak un nuevo Vietnam?
    “Espero que no. Pero hay similitudes en muchas guerras de Estados Unidos por varias razones, comunismo y fundamentalismo, y que usan como pretexto para posesionarse y, como consecuencia los perpetradores el 11 de septiembre, habrían enfocado las cosas en forma diferente. Y lo que uno debe preguntarse es qué recursos son valiosos en Afganistán y qué recursos son valiosos en Irak.
    El multiculturalismo cambió el rostro de la literatura, sentenció.
    Morrison (su nombre original es Chloe Anthony Wofford), nació en Lorain, Ohio. Su infancia transcurrió durante los años de la Gran depresión. Entre sus novelas se encuentran también La isla de los caballeros, Jazz, Playing in the dark (Jugando en la oscuridad), Paradise (Paraíso) y Love (Amor).
    La escritora, quien pertenece a la Academia Americana de las Artes y las Letras, así como al Consejo Nacional de las Artes (Estados Unidos), es una mujer comprometida en la lucha contra la discriminación racial y a favor de los derechos civiles.
    El viernes 25 de noviembre, Morrison participó en la Cátedra Latinoamericana Julio Cortázar, en el paraninfo Enrique Díaz de León, de la UdeG, con la conferencia magistral “El hogar del extranjero”.
    Subrayó que la amenaza de pobreza que representa la globalización, así como la relación incómoda con nuestra propia extranjería, se hallan muy vinculadas con una americanización de los países desarrollados y en vías de estarlo, mediante la penetración de la idiosincrasia estadunidense a otras culturas.