Sí hay crisis

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    “Porque la corrupción socava la democracia y el estado de derecho, lleva a violaciones de los derechos humanos, distorsiona los mercados, erosiona la calidad de vida y permite que prosperen el crimen organizado, el terrorismo y otras amenazas a la seguridad humana” (ONU).

    Aunque nuestro Presidente diga que la crisis sólo está en nuestras mentes, vivimos una crisis socioeconómica y política generalizada, sumamente alarmante y ligada íntimamente a la corrupción. Basta con recordar: los miles y miles de ejecutados por todo el territorio nacional, entre ellos periodistas y reporteros críticos que cumplían responsablemente su misión; y ciudadanos y sacerdotes que se atrevieron a denunciar actos de corrupción e infamias; los cotidianos y escandalosos actos de saqueo de los recursos públicos en que se ven involucrados numerosos políticos de los distintos partidos y como desde las altas esferas del poder les ayudan a escaparse cuando se ven descubiertos y a quedar impunes; las angustias de millones de mexicanos para intentar resolver las necesidades básicas de sus familias con salarios miserables; entre otros hechos.

    Hoy, la detención en Italia de Tomas Yarrington portando una credencial apócrifa del INE y el descarado uso de los recursos públicos en apoyo al PRI en el proceso electoral del Estado de México, nos reafirma la desconfianza que tenemos los mexicanos en los procesos electorales en nuestro país. Los ciudadanos conscientes debemos participar para poner un alto a la corrupción y debemos educar a nuestros hijos para que en el futuro tampoco ellos ejecuten, ni toleren, estos letales e “infecciosos” actos de corrupción.