Ser humanos todos los días

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En México al día muere un promedio de 55 personas por violencia. Siete mujeres al día por feminicidio. Una tragedia nacional que se arrastra desde hace por lo menos una década, ya la que ahora se suman los desastres provocados por ciclones y sismos. El nuestro es un país al mismo tiempo favorecido como condenado por la naturaleza, exuberante, generosa pero también despiadada. Pero no tanto como lo somos los propios mexicanos entre nosotros.

Ojalá que esta solidaridad que tanto se alardea en estos días no se quede en esto: en un evento imprevisible y fugaz. Que cuando veamos a alguien en dificultad en la calle, a una mujer siendo acosada, a un delincuente que está asaltando a un transeúnte, nos pongamos las pilas y nos ayudemos. Que este nuevo sismo haya sacudido no sólo los cimientos de las ciudades, sino también las conciencias de la gente.

Porque no se trata de ser orgullosamente mexicanos en estos días de tragedia, sino de ser humildemente humanos todos los días. Que la generosidad y solidaridad y entrega que se está viendo por todos lados en este momento, se convierta en algo cotidiano, y no siga siendo algo extraordinario.