Roedores invisibles

    270

    Cohabitan con los humanos desde el principio de su existencia. Son los compañeros invisibles. Los médicos afirman que algunas alergias las ocasionan dichos seres microscópicos: los ácaros, pequeños parásitos de la clase arácnida que por alimentarse de las escamas que desprende la piel humana, habitan, principalmente, en los colchones del hogar.
    Alergias como la rinitis, conjuntivitis, asma y dermatitis son ocasionadas por el excremento de los ácaros, al que suelen desechar hasta 20 veces al día, explicó el alergólogo del Hospital Civil “Juan I. Menchaca”, Dante Hernández Colín.
    “Nuestra piel descama tres gramos diarios. Muchos de los restos de tejido quedan en las sábanas. Los ácaros viven en la cama porque encuentran la humedad y temperatura adecuadas, por tanto, la convivencia con el ser humano les parece agradable. Pero lo más alergénico es su excremento, que mide entre tres y cinco micras”, o sea, casi nada.
    Sin embargo, la reproducción de los bichos es logarítmica. Primero dos, luego cuatro, ocho, 16, 32, 64, 128, etcétera, hasta concentrar cientos de ellos en un centímetro cúbico.
    De ahí que los colchones más sucios y desatendidos contengan mayor cantidad de bichos y heces micrométricas.
    “Hay gente que entra en una habitación y de inmediato comienza a sentir las molestias, por las condiciones de suciedad del lugar. Obviamente, donde hay más limpieza, las personas alérgicas a estos animalitos tienen menos riesgos”.
    Los síntomas más frecuentes de una persona alérgica a los ácaros son: comezón, estornudos, congestión o escurrimiento nasal, cuando el órgano más afectado es la nariz; cuando son los ojos, surge comezón y ganas de tallarlos; en la piel aparece resequedad, sobre todo en los pliegues; cuando perjudican a los bronquios, hay tos, falta de aire o silbido de pecho, detalló el también inmunólogo de la Clínica de asma, del hospital civil.
    Las personas que más sufren alergias por los bichos comedores de piel (dermatophagoides, del griego dermatos piel, y phagos, comer) son los menores de seis años, “no solo en México, sino que es un asunto de salud pública en todo el mundo”.

    cuidar LA PIEL

    Una de las principales causas para ser alérgico a las variantes de ácaros es la predisposición genética, especificó el doctor, miembro además del World Allergy Organization.
    “Algunas personas pueden estar en contacto con los ácaros sin sufrir ninguna enfermedad, pero los que sí entablan una reacción a consecuencia del contacto con estos arácnidos sufren alergias en ojos, bronquios, nariz o piel”.
    La manera más exacta de saber si un paciente es alérgico es colocarle una solución acuosa que contiene un derivado de cultivo de ácaros. “Si se le hace una ronchita sabremos que sí. Entonces suministramos una vacuna para desensibilizarlo, es decir, volverlo más tolerante”.
    También recomienda la limpieza: lavar o cambiar las sábanas con regularidad, evitar o limpiar polvo de peluches, alfombras y cortinas. Hay aspiradoras que succionan a los bichos y fundas antialérgicas para colchones y almohadas.