Reduccionismo argumentativo

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    Después de miles de años de evolución filosófica del pensamiento humano, tras vivir un vertiginoso avance científico y una constante ebullición del contexto político en nuestra realidad inmediata, la esencia humana, con el gigantesco potencial que resguarda, permanece en agonía constante, impávida, ensombrecida por un letargo que, arrastrado por el torbellino de los cambios externos, da vida a un surrealismo humanista digno de volverse leyenda oscura.
    Frente a esta obra de arte, que presenta la versión más despiadada de la superficialidad, subyace casi inmovilizado el sueño de volvernos una sociedad soberana y autoconsciente, porque sufrimos las atrofias de un pensamiento que se redujo a intercambiar los ídolos y dogmas de los antiguos viejos, para con el mismo miedo al abismo de la vida, aferrarse a su propio claroscuro.
    De esta manera, frente al profundo desafío humano, el joven se postra con la frente en alto, listo para emitir su reducción intelectiva, arma invencible frente a la crítica consecuente, un grito anónimo que ignorante de la vergüenza, se reduce a decir: ¡Dejadnos, somos inocentes, nadie les ha dado el derecho de juzgarnos!
    En INRED, A. C., invitamos a la reflexión autocrítica, como medio catártico de reencontrar el camino.

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