Red de bibliotecas para millones de usuarios

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    Cinco millones y medio de usuarios en 2004 colocan a la red de bibliotecas, de la Universidad de Guadalajara, en el segundo sitio nacional del sistema bibliotecario del país, después del primer lugar que posee la Universidad Nacional Autónoma de México, aseguró el coordinador de Bibliotecas, de la UdeG, Sergio López Ruelas.
    La Universidad de Guadalajara posee 156 biblioteca, distribuidas en los centros universitarios metropolitanos y regionales, en las preparatorias del Sistema de Educación Media Superior y en las bibliotecas pública del estado “Juan José Arreola” (Alcalde e Independencia), Iberoamericana Octavio Paz (plaza Universidad, centro histórico) y Franklin (Centro Universitario de Ciencias Económico Administrativas).
    Estas 156 áreas, que contienen un millón y medio de volúmenes, están suscritas a más de 20 bases de datos de uso académico, que en “buena medida responden a funciones de investigación de la Universidad”.
    Para este tipo de tareas la red de bibliotecas de esta casa de estudios emplea tecnología de punta: el software Aleph, utilizado por algunas de las principales bibliotecas del mundo, y en nuestro país por la UNAM y El Colegio de México.
    Estos espacios universitarios ofrecen servicios de consulta, fotocopias de documentos permitidos, consulta de catálogo en línea, asesoría y talleres que permiten a los usuarios aprender a utilizar las computadoras en estos lugares.
    Un aspecto que propicia su desarrollo y óptimo funcionamiento radica en los cursos, talleres y diplomados dirigidos a su personal, con el objetivo de que los empleados atiendan de la mejor forma a los asistentes.
    “Las bibliotecas no solo son espacios de memoria documental, sino también lugares vivos a donde acude la gente para consultar información.
    “Destacaría que no pueden ser identificadas en exclusiva como universitarias, porque están abiertas al público en general”.
    El año pasado más de cinco millones y medio de usuarios visitaron las bibliotecas. De acuerdo con López Ruelas, este dato “es fundamental, porque nos convierte en el principal recurso informativo de Jalisco”.
    La inversión hecha por la UdeG en infraestructura de bibliotecas (cerca de 50 millones de pesos, en 2004) y en compra de material bibliográfico (unos 12 millones de pesos en libros durante la FIL, la mayor compra del año pasado) ha hecho posible que crezcan en servicios y usuarios.
    En estos espacios universitarios también realizan exposiciones de pintura, escultura y fotografía, por mencionar un puñado de artes, así como talleres, sobre todo en las bibliotecas públicas, porque las pertenecientes a los centros universitarios son más especializadas.
    Sergio López explicó que estas, aun cuando permanecen abiertas a la ciudadanía, tienen un carácter más académico, pues son visitadas por especialistas y la comunidad universitaria.
    En la mayoría existe un cinco por ciento de material recreativo, es decir, de literatura, arquitectura o arte, según el centro universitario. Por ejemplo, la ubicada en el CUCEA alberga un 95 por ciento de material relacionado con microeconomía u otros temas, mientras que el resto puede estar conformado por la saga de Harry Potter o textos acerca del arquitecto Luis Barragán.
    La biblioteca pública “Juan José Arreola” es una de las que mayor apertura ha tenido en cuanto a dar atención a usuarios de diferentes edades. Su Fondo contemporáneo, ubicado en el centro de la ciudad, tiene un programa dedicado a niños, mismo que realiza los sábados, así como otro para personas de la tercera edad.
    El dedicado a este sector social “es bonito e interesante. A futuro queremos apoyar y fomentar a este grupo, mismo que dispone de mucho tiempo, por estar compuesto de jubilados”. El programa no es exclusivo para adultos, ya que pueden asistir jóvenes.
    En relación con los adolescentes, el personal de las bibliotecas recibe capacitación para atender sus necesidades específicas. Este usuario abarca la mayoría de los asistentes a las bibliotecas de los centros universitarios, pues buscan información para sus tareas o investigaciones.
    El jalisciense, “cuando lee, adquiere un compromiso para hacerlo de forma seria, sobre todo a temprana edad, además de ser exigente y de pedir calidad”.
    “Pero ahora, cuando el aspecto visual domina en el mundo, tenemos poca promoción de la lectura en Latinoamérica, labor que corresponde no solo a los gobiernos o escuelas, sino también a las familias. En este sentido, resulta de importancia que los padres fomenten dicha actividad”.