Puros cuentos

712

La apertura de la convocatoria del XV Concurso Nacional de Cuento Juan José Arreola, que estará vigente hasta el 29 de abril de 2016, incentiva a los creadores a ponerse manos a la obra y promueve entre los lectores el conocimiento de los autores que se han hecho con el premio en estos catorce años de existencia.

“Es uno de los concursos de cuento con el monto más alto, junto con el Gilberto Owen de Sinaloa”, declara Ana Claudia Zamudio, de la Coordinación de Producción y Difusión de Artes Escénicas y Literatura de Cultura UdeG, entidad que coordina el premio junto con el Centro Universitario del Sur y la Editorial Universitaria.

La bolsa de 100 mil pesos que acompaña al premio se convierte en un aliciente de peso para los escritores mexicanos, así también la oportunidad que brinda el certamen de publicar y dar difusión al texto en escenarios como la Feria Internacional del Libro de Guadalajara y espacios vinculados a la disciplina.

“Este año tuvimos entre los miembros del jurado a Geney Beltrán Félix, quien trabaja en la Revista de la Universidad de México, es el editor, y además tiene participación en la Feria del Palacio de Minería (Ciudad de México); ya publicó un texto (de Óscar Guillermo Solano García, ganador de la decimocuarta edición) en la revista y aparte lo invitó a la feria en febrero a presentar el libro”, destaca Zamudio.

A propósito de ello, es buen momento para que los interesados en participar en este nuevo periodo del certamen hagan una revisión de lo que ha sucedido todo este tiempo. Editorial Universitaria tiene en su catálogo los libros ganadores desde el 2010 hasta ahora (2011 se declaró desierto), estos son, Medidas extremas, de Amelia Suárez Arriaga (2010); Dios en un volkswagen amarillo, de Efraím Blanco (2012); Papeles de Ítaca, de Luis Bernardo Pérez (2013); Muerte derramada, de Mario Sánchez Carbajal (2014) y Los echamos de menos, de Solano García (2015). Tiene disponible, además, Colisiones, de Luis Miguel Estrada Orozco (2008), aunque no fue editado por esta casa, y una antología conformada por cuentos de los ganadores de 2002 al 2010, tiempo en que la edición de los manuscritos galardonados no corría por cuenta de ella.

La convocatoria del concurso y sus pormenores están detallados en el sitio cultura.udg.mx y, aunque pareciera una obviedad, los organizadores remarcan el requisito de atenerse a cada una de las exigencias técnicas y estilísticas, pues cada año, de entre el promedio de ciento veinte trabajos que se reciben, una parte de ellos son descalificados ya que incurren en faltas como imprimir por ambos lados de la hoja, no apegarse a la tipografía o su tamaño o entregar novela y no cuento.

“Ni modo, aunque sea el mejor libro del mundo tenemos que descalificarlo”, enfatiza Zamudio.