Pruebas de transparencia

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La elección de 126 consejeros electorales en 18 estados es la primera prueba de fuego para el recién creado Instituto Nacional Electoral (INE). El desafío consiste en que los partidos políticos y los poderes fácticos “saquen la mano” de la designación en estos cargos. De otra manera, de nada habría servido semejante reestructuración.

Uno de los motivos que esgrimieron los defensores de la reforma electoral para desaparecer los institutos electorales estatales y sustituirlos por organismos públicos locales (OPLEs), consiste en que supuestamente estaban “secuestrados” por los partidos políticos y los consejeros se habían convertido en vasallos del gobernador en turno, coinciden especialistas consultados por La gaceta.

“Es una prueba de fuego, porque si lo hacen de una forma transparente, y todos quedan conformes, gana la democracia. Pero si a pesar de todo siguen las inconformidades, y si llegan a decir que tal o cual persona estaba delineada por tal o cual partido desde el ámbito federal, pues entonces caemos en lo mismo. Simplemente lo que hicimos fue centralizar la función, sin entrar realmente a la transparencia. Ojalá que no. Ese es el reto”, explica el coordinador de la licenciatura de Estudios políticos y gobierno, Joaquín Galindo Díaz.

La académica del Centro Universitario de Ciencias Económico Administrativas, Angélica Cázares Alvarado, comenta: “Ahora salen de las entidades y son los consejeros generales del INE quienes nombrarán a los consejeros de los organismos públicos locales. Tenemos que esperar para ver cómo se da el mecanismo con este esquema para hacer una aseveración. Lo que aplaudo es que ahora van a transparentar los listados de candidatos y pasarán por una serie de pruebas”.

Una labor titánica
A partir de este mes, el consejo general del INE designará a los presidentes y consejeros electorales de los organismos públicos locales (OPLEs), que sustituirán a los institutos estatales.

“Los términos establecidos en la convocatoria garantizan que la designación de las autoridades de los órganos electorales se realizará al margen de cualquier intervención de las fuerzas políticas y, al mismo tiempo, eliminará la posible existencia de cualquier tipo de favoritismo”, declaró el consejero presidente, Lorenzo Córdova.

De acuerdo con información proporcionada por el INE, integrarán primero 18 OPLE´s en los estados donde habrá elecciones locales en 2015, incluyendo Jalisco. La recepción de solicitudes de los aspirantes será del 7 al 15 de julio. Efectuarán un examen de conocimientos y competencias, como primer filtro, además de entrevista y un ensayo presencial. Cada etapa la harán pública en internet.

Por cada entidad asignarán un presidente, que durará en el cargo siete años; tres consejeros con plazo de seis años y otros tres con un período de tres años. Todos deberán quedar nombrados a más tardar el 20 de septiembre.

De entrada, la convocatoria no niega a los actuales consejeros locales volver a participar, lo cual es positivo para un proceso electoral que está a la vuelta de la esquina y en el que se necesitan perfiles de experiencia, considera Angélica Cázares.

“Creo que las elecciones están blindadas y en ese sentido podemos estar tranquilos”.

Otra ventaja, afirma, es que existirá un ahorro económico en la capacitación y organización, pues ahora un solo instituto hará lo que antes hacían 33 organismos. En lo que no hubo disminución de gastos es en el dinero que reciben los partidos políticos.

Difícil sacudirse a los partidos
Sin embargo, hay escepticismo entre cierto sector de los ciudadanos, que dudan de que en realidad los partidos vayan a dejar de incidir directa o indirectamente en las designaciones de los consejeros, pues es vox populi que estos nombramientos obedecen a un reparto político.

Aún así, Cázares es optimista: “No digo que algunos de los candidatos dejen de cabildear, pero lo que sí les puedo decir es que van a tener que pasar por una serie de pruebas, que serán uniformes para todos. Eso va ir señalando quiénes quieren ostentar esta responsabilidad y qué conocimientos técnicos tienen sobre la organización en materia de elecciones”.

En contraste, Galindo Díaz dice que se antoja difícil que los partidos vayan a dejar tan fácilmente de involucrarse: “Para empezar, el INE de alguna u otra manera divide a sus consejeros actuales mediante cierta línea política. Todo mundo sabía quién le respondía a quién. Si acaso, el consejero presidente no estaba definido o si había una frontera entre una línea y otra, pero en el caso de los demás era clara cierta ascendencia de los partidos con ellos. Ahora, en un principio, ellos siguen teniendo una u otra filiación partidista, porque son elegidos por el Congreso federal”.

Concluye: “El problema está en la elección original de ellos. En dado caso lo que se lograría es sacar la mano de los poderes estatales de esta elección. Lo deseable es que en tal sentido sea transparente e iniciemos en México una nueva forma de elegir democráticamente a los consejeros. Si se logra o no, lo vamos a saber pronto”.