Presidencia papal

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    Una vez más fuimos engañados, traicionados, nuestros derechos cívicos fueron pisoteados y los responsables resultaron ser los mismos: nosotros. Nosotros como ciudadanía una vez más “sentimos” la política, en lugar de reflexionarla. Ese error ha hecho tantos estragos en nuestras vidas, como lo están haciendo los políticos del país. La ilusión de que el marco legal y el moral son uno mismo, es un fantasma que nos atormenta y no nos atrevemos a rechazar.
    La triste verdad es que no es así. Desafortunadamente la ley permite que muchos actos inmorales sin una prueba palpable, sean completamente legales. Como personas eso despierta nuestra rabia e impotencia, pero como ciudadanos esto nubla la razón con la que se puede actuar de forma efectiva a favor del país.
    El progreso es un camino que se logra con acciones motivadas por emociones, no por emociones convertidas en acciones. Nadie está “bien” o está “mal” sólo existen enfoques y prioridades distintas, que se pueden conciliar sin violencia o de forma incluso ilegal.
    Son esos grises los que equilibran el poder. Reitero que sin agraviar, esta es sólo una opinión personal. Si esto se tratase de que nos gobierne una autoridad “moral”, que lo haga el papa.