Perros de la ZMG con la cola entre las patas

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    El 90 por ciento de los perros callejeros de la zona metropolitana de Guadalajara (ZMG), fueron expulsados de su hogar por dueños irresponsables.
    El problema empieza ahí. Perros con propietario o sin él, enfrentan agresiones, descuidos, intoxicaciones, abandono. Son atropellados, explotados para crianza masiva, vendidos en baratillos o “dormidos” (sacrificados), infierno que parece no terminar.
    El director del Centro de estudios en clínicas veterinarias, del CUCBA, Gustavo Corona Cuéllar, comentó que en la ZMG hay más de 500 mil perros. Es posible que exista uno por cada siete habitantes, cifra que depende de la zona.
    “Es una cantidad considerable de animales, de los que son sacrificados 800 cada mes. A pesar de ello, parece que no disminuye la población”.
    En la Clínica escuela de pequeñas especies, del CUCBA, reciben a diario alrededor de 25, de los cuales por lo menos 40 presentan traumatismos por atropellamiento o caída de alguna azotea.
    Otro caso lo constituyen los animales intoxicados por consumo de anticongelantes de automóvil o plantas de ornato tóxicas. “Lo más frecuente es la ingestión de veneno contra ratas”.
    También reciben perros electrocutados o quemados por morder cables de aparatos electrodomésticos”.
    Otra situación grave es la de canes torturados por pandillas o lesionados porque sus dueños los enfrentan a clandestinas peleas de perros.
    Claudia Llamas y Athziri Moreno, del Grupo mamíferos, dijeron que los perros que encuentran en la calle están sucios, desnutridos, golpeados, con heridas profundas, mandíbulas chuecas, etcétera.
    Al mes esta asociación recoge 34 perros y gatos en diferentes puntos de la ciudad, como Vallarta, Miravalle, centro, Polanco, Cruz del sur, Santa Tere o la colonia Moderna.
    Este es un problema educativo y de irresponsabilidad social. Las personas adquieren una mascota con gusto, pero cuando ven que defeca, orina y requiere de atenciones y destinarle un presupuesto mensual, la avientan a la calle, agregó el especialista en perros y gatos.
    De acuerdo con Claudia Llamas y Nemesio Maisterra, este último, presidente de Fuerzas ecológicas de liberación animal (Fela), el mayor maltrato consiste “en el abandono”.
    Coincidieron en que es creciente el número de personas que por diversos motivos no quieren a su perro. De acuerdo con el presidente de Fela, “de 10 llamadas que recibimos, ocho son porque los dueños ya no quieren tener al perro”.

    Leyes sin aplicación
    En México existe la Ley nacional de protección de animales y el Reglamento de protección a animales del municipio de GDL, ambas vigentes.
    En opinión de Gustavo Corona, estas leyes son ignoradas por las autoridades y la sociedad. “Los perros callejeros resultan un problema que permitimos y una obligación mal cumplida”.
    Agregó que los derechos de los perros, aunque están considerados en la ley, no tienen aplicación ejecutoria. Por ejemplo, para los perros que viven en azoteas, “la autoridad no tiene un juez que gire una orden de cateo para que los bajen y multen al dueño”.
    Claudia Llamas y Athziri Moreno expresaron que puede haber reglamentos muy bonitos, pero que en la práctica no funcionan. La gente que adopta una mascota considera poseer la libertad de hacer con estos animales lo que quiera, por lo que los municipios no tienen forma de intervenir.
    Otro ejemplo es la crianza masiva de perros. Chicho, un perro “salchicha” de siete años, fue encontrado en la calle, por una joven, quien lo llevó a su casa. Los familiares de la muchacha lo cruzaron con muchas perritas de otras razas y hasta con sus propias crías, en un espacio pequeño, lo que origina una convivencia entre suciedades y excremento.
    Este fenómeno está asociado con la venta de animales en los tianguis, sin control y en la que no existe garantía de que hayan sido vacunados. Además, permanecen muchas horas en el sol, carentes de agua, en pésimas condiciones.
    El presidente de la Fela dijo que en los baratillos abandonan cada semana entre 80 y 100 perros y gatos que no vendieron y que por lo tanto deben ser “dormidos”.
    En su opinión, falta interés de parte de las autoridades para resolver el problema, pues nunca han creado un departamento o programa al cual acudir.
    Los representantes de las asociaciones consideraron que el “levantamiento” masivo de animales callejeros no soluciona el problema, “ya que si son recogidos cinco perros, hay una reproducción que los aumenta a 20. Su número crece todos los días”, por lo que la única solución consiste en esterilizarlos.
    Corona Cuéllar resaltó que las instancias de salud y ecología, las universidades y otras dependencias en los ámbitos local y federal, deberán intensificar las normas que regulen el comportamiento de la población hacia los animales. “Es urgente que la sociedad se ponga las pilas”.