Pep Blay

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Pep Blay (Tarragona, 1966) es escritor, guionista, poeta y un reconocido periodista musical. Descubrió en las andanzas del rock su propio infinito. Comenzó su labor periodística hace 20 años dentro del diario AVIU, para después ingresar a la televisión como guionista. “Tuve la suerte de que Barcelona se convirtiera en la capital rockera de España en la década de los 90. Así fue como logré asistir a los mejores conciertos de aquel momento”. Algunos de los personajes que ha entrevistado de manera exclusiva son: Robert Smith, Nick Cave y Lou Reed. Pep Blay estuvo de visita en Guadalajara. Conversamos con él acerca del complicado momento que enfrenta el periodismo musical, sus trabajos literarios más recientes: Enrique Bunbury. Lo demás es silencio y Erótica mix, así como de sus proyectos futuros.

El ejercicio del periodismo musical cada vez se pierde más en los medios de comunicación impresos. Desde tu experiencia profesional, ¿qué opinas acerca de este tema?
Con la llegada del internet, surgió la posibilidad de adquirir demasiada información gratuitamente. Los diarios ya no tienen la misma fuerza que antes y han perdido cuantiosas ventas. Por tal motivo, se han encargado de eliminar aquellas secciones que consideran poco útiles para incrementar el consumo de ejemplares. Desafortunadamente, el periodismo musical ha sido afectado con estas medidas. Cada vez se encuentra menos crítica y los periódicos sólo se limitan a crónicas ligeras de grupos con fama. Me da pena que esto suceda, porque realmente la música forma parte de la vida diaria de todas las personas. Creo que los periodistas han perdido un poder total, antes se decía: “Si escribo que este disco es bueno se venderá mucho más”. Ahora, si yo digo que la música de un grupo es buena o mala, no sucederá absolutamente nada. He leído diarios que creen que hablan de música y en realidad sólo tratan chismes. En verdad, es una pena que los diarios pierdan la dignidad. Creo que por compromiso deberían hablar de cultura con sensibilidad y pluralidad.
Enrique Bunbury. Lo demás es silencio, es la biografía que promocionas actualmente. ¿Consideras que lograste retratar la verdadera personalidad de este músico complejo?
Enrique Bunbury es el personaje del mundo del rock and roll de quien tengo la suficiente información, y que, además, tiene una vida bastante literaria. Eso para un escritor es un placer. Bunbury es un músico fascinante, entre otras cosas, por su misterio y su silencio. Quienes hemos tenido la suerte de conocerlo sabemos que es una persona muy introvertida y que le cuesta mucho hablar de sí mismo. En este libro lo que pretendo es explicar lo más cercanamente posible que esconden esos silencios. La aventura implicó una investigación que vas más allá de los datos. Me acerqué a sus amigos íntimos y a su familia, realicé algunos viajes, para después, terminar en la casa de Bunbury con una entrevista particular. No voy a decir que en este libro está todo, sólo consta una verdad que descubrí. Le mostré el manuscrito a Bunbury poco antes de que fuera publicado para que me diera su punto de vista. Él me lo devolvió y lo aprobó.

El rock and roll es uno de los ejes principales en tus novelas Vampiria sound y Erótica mix. Abordas el sexo y los excesos, cuestiones inherentes a este género musical. ¿Cómo desarrollaste las historias?
Me considero un rockero que en lugar de manifestarse a través de la música lo hace mediante la literatura. Mis influencias son los estados de ánimo que me provoca la música o lo que dicen las letras, es por ello que necesito depositar esos elementos en mi ficción. Soy el clásico escritor que toma la literatura como un exorcismo de su propia vida. Vampiria sound plasma mis años de infierno como periodista musical. Momentos entre alcohol, drogas y el mundo de la noche. Ese infierno lo abandoné y volví al mundo de los mortales. Pero entonces ¿qué pasó? Me separé de la mujer de mi vida y el gran problema fue el deseo hacia la pareja. Así es como nace Erótica mix, un trabajo compuesto por cuatro relatos en los que trato el amor y el sexo de manera diferente.

Sobre tus próximos proyectos, ¿tienes algún tema en particular?
Comencé una novela de vampiros y ángeles ambientada en la isla de Ibiza. Será un relato que rescata la marca musical: la electrónica contra lo acústico y rockero [risas]. Espero que se publique a finales de este año. Después otro proyecto será una novela ambientada en México. Ahora estoy en una época en que continuamente tengo referencias de la muerte, y quiero hablar sobre esto. En España la muerte representa un fin, mientras que en México significa una continuación. La idea es explorar estas reflexiones.