Para volar en el escenario

164

El vuelo será siempre una idea anhelante. La sensación de ligereza que da el aire en movimiento, así como la posibilidad de conocer el mundo desde un lugar más azul y transparente, se han convertido en una meta histórica. Sin embargo, muy pocos consiguen deshacerse de cargas inútiles y asir sólo lo más importante para conseguir el impulso suficiente y elevarse. Marie-Eve Huot es la dramaturga quebequense autora de Pajarita, nudo de mariposa, la obra que estrenó el pasado fin de semana el Colectivo Escénico Transeúnte, bajo la dirección de Daniela Casillas.

Nuevamente Casillas hace de los jóvenes su interlocutor para compartir una historia de amor filial y sueños compartidos. Además de su interés por el público infantil, en su teatro es notable el interés que le despierta la dramaturgia, un teatro que reconoce en la palabra algo más que una estrategia de comunicación y empatía, una red infinita de posibilidades de interpretación y de juego.

Al respecto, la propia Casillas señala: “Me sigo cuestionando cómo debe ser el teatro para niños, y considero que no debe ser aleccionador ni violento, tampoco ambiguo. La provocación debe ser dirigida al pensamiento, a que los niños se hagan preguntas. La comunicación que genera el escenario debe darse de forma horizontal, no debe haber adultos enseñando a niños, mucho menos adultos que intentan imitarlos. Cuando pensamos en interpretar a un niño o niña nos persiguen los clichés y los conceptos generales. Creo que podemos comprender desde nuestra creación de personaje que son seres complejos como todos y que cada niño es distinto. Debe haber cuestionamientos de índole existencial y filosófico que consigan conectarlos sin dar lecciones”.

Pajarita llega después de otras cinco obras en las que Casillas puso a prueba sus capacidades como actriz, directora o creativa, pero siempre en montajes dirigidos a jóvenes audiencias. En esta producción, la directora puso mayor énfasis en la construcción estética: “Es la primera vez que me concentro tanto en la composición visual, quise trabajar con música original, que es de Abigail Vázquez, para atender mejor al ritmo de la obra y a incitar la emotividad del espectador por medio del sonido y las melodías. La historia tiene una progresión impecable que demanda cambios a cada momento, y para ello me apoyo en las progresiones mínimas que puede tener cada elemento en la escena durante lapsos pequeños, la luz o la música. También integro pequeñas escenas con títeres y objetos sin dejar de lado la actoralidad, aunque creo que los títeres y el actor no trabajan separados, entre más coexistan para expresarse en las escenas mejores son las convenciones logradas y más complejo se vuelve el universo ficcional. En Pajarita decidí correr los riesgos de la complejidad, la integración de metáforas y varios lenguajes.”

El espacio es sumamente evocador: el estudio del padre de Amelie, la protagonista, donde vivía sus sueños como constructor de aviones a escala y demás instrumentos de vuelo. En ese lugar Amelie tiene que resolver asuntos importantes con sus recuerdos y afectos. Para conseguirlo, Casillas diseñó tanto el espacio escénico como la iluminación, y se acompaña de Andrés David como diseñador de vestuario mientras que Iker Vicente y Humberto Galicia son los creadores de los títeres. El elenco lo forman el conocido titiritero y director Ihonatan Ruiz, quien ahora vuelve a la actuación, y la joven Scarlet Garduño, todos ellos acompañados por el gran equipo del Colectivo Transeúnte.