Noticias de Oaxaca

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    Tenía 16 años y pensaba que el periodismo era un apostolado y la luna de queso.
    Trabajaba como corrector en el periódico El Sonorense, en Hermosillo, Sonora, cuando llegó a mis oídos el rumor sordo que se colaba por las computadoras y la rotativa de que estallaría una huelga en el diario.
    No sabía por qué.
    Antes de siquiera comprenderlo, de repente me vi posando para la cámara fotográfica colocando las mantas rojinegras de huelga.
    Era 1980 y fue uno de los primeros diarios que estalló en huelga en México.
    El movimiento había surgido luego que el dueño del diario había decidido venderlo al gobierno federal a la Agencia Mexicana de Información (AMI) que por aquel tiempo acumulaba una buena cantidad de periódicos.
    La noticia le costó la vida al director general, Enguerrando Tapia Quijada, quien cayó enfermo y luego murió de un infarto.
    Los trabajadores del diario que se oponían a la venta, decidieron sacarle al dueño los reclamos que por años se habían callado porque Enguerrando tenía la promesa de que le venderían a él.
    Todos habían esperando los mejores tiempos. Pero nunca llegaron.
    La huelga en el diario convulsionó a la opinión pública. Hacíamos guardia fuera del periódico, comíamos y dormíamos ahí cuidando que no llegaran los “porros” a desbaratar el movimiento.
    Había razones para desconfiar.
    El propietario del periódico era nada menos que el exgobernador de Sonora, Faustino Félix Serna, un hombre poderoso que en su tiempo llegó a formar un grupo de choque llamado “Ola Verde” para confrontar a los movimientos guerrilleros y estudiantiles que brotaron como hongos por todo México.
    Faustino Félix Serna fundó una cadena llamada “Periódicos Sonorenses” integrada por El Sonorense, de Hermosillo; Informador del Mayo, de Navojoa; Tribuna del Yaqui, en Ciudad Obregón; La Voz del Puerto, en Guaymas y La voz del Norte, en Nogales.
    Fueron semanas las que mantuvimos las banderas rojinegras en reclamo de mejores condiciones de trabajo.
    En ese lapso, hubo amenazas y presiones de todo tipo para que abandonáramos la huelga.
    Al final, con la complicidad del Gobierno del Estado, Félix Serna echó abajo la huelga.
    Trajo trabajadores de los demás periódicos y los hizo desfilar por la Junta Local de Conciliación y Arbitraje acreditándolos como parte del periódico lo que no era cierto.
    La autoridad le dio la razón y declaró inexistente la huelga.
    Después vinieron los despidos y recontrataciones.
    Casi cien personas fueron liquidadas y algunos contratados nuevamente.
    Gente que tenía un mes trabajando en el diario, recibió una liquidación superior a quien tenía 16 años en la empresa.
    Pagaron como quisieron atropellando los derechos laborales. Y aquí la autoridad no dijo nada.
    De aquel movimiento, varios de los extrabajadores decidimos no regresar y fundamos nuestro propio periódico.
    El tiempo puso a cada quien en su lugar. El Sonorense nunca se recuperó después de aquella huelga. Lo vendieron a la agencia AMI y “tronó”. Hasta la agencia ya desapareció.
    Posteriormente fue vendido al gobierno del estado y le pusieron el irónico nombre de “El Independiente”.
    Ahora, 25 años después, el que fuera El Sonorense ya no existe y el periódico fundado por sus extrabajadores, goza de cabal salud.

    *** *** ***

    Quise narrar esta historia personal de la huelga en un diario, porque comprendo perfectamente lo que viven los colegas del periódico Noticias de Oaxaca.
    Aunque ellos no fueron quienes organizaron la huelga, sí son víctimas de un movimiento político que orquestó la CROC con apoyo del gobierno estatal, para cerrar las puertas del diario.
    Un grupo de periodistas y trabajadores del periódico permanecieron dentro de las instalaciones donde fueron colocadas las banderas rojinegras y como pudieron siguieron imprimiendo el periódico.
    Unas 600 personas afiliadas a la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos (CROC), encabezadas por el diputado local priísta David Aguilar Robles, habían colocado las banderas de huelga en las instalaciones del periódico.
    Desde la madrugada los croquistas cercaron las calles aledañas a ese medio de comunicación, con el propósito de asegurar el estallamiento del paro, acto que la mayoría de los trabajadores no apoya.
    Aguilar Robles es dirigente estatal de la CROC, a la que está afiliado el Sindicato de Trabajadores de la Industria, Conexos y Similares de Oaxaca, titular del contrato colectivo de trabajo en el diario Noticias.
    El comité ejecutivo sindical señaló que la huelga la estallaban por presuntas violaciones a los derechos laborales de un centenar de empleados de esa casa editorial.
    El conflicto entre el diario y el gobierno estatal, viene desde la administración anterior encabezada por José Murat, quien buscó por todos los medios acabar con el periódico convertido en el de mayor circulación y credibilidad en Oaxaca.
    La huelga armada por croquistas contra el diario, no es el primer ataque recibido.
    El noviembre de 2004, un grupo de 80 supuestos comuneros irrumpieron en las bodegas de papel del diario y tomaron posesión del inmueble.
    Iban armados y tenían como pretexto protestar por litigios pendientes. Los invasores durmieron en ese sitio, amarraron a los empleados y después abandonaron el lugar donde se encontró el cadáver de un joven muerto por herida de bala.
    Decenas de policías tomaron el lugar y pese a las restricciones de un juez, regresaron los invasores y tomaron el lugar para seguir con las protestas.
    Los guardias se habían ausentado extrañamente por lo que no impidieron la nueva invasión.
    Ahora con la huelga, los reporteros y trabajadores de talleres, permanecieron dentro del diario y siguieron imprimiéndolo pero el representante de éstos, Octavio Vélez, denunciaría luego a un grupo formado por policías estatales, vestidos de civil, e integrantes de la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos (CROC) quienes asaltaron el camión en que era transportada la edición del periódico.
    Vélez dijo que con golpes y mostrando armas punzocortantes, los maleantes robaron el camión, decomisaron miles de ejemplares del diario, y lo llevaron a las instalaciones de la Subprocuraduría Regional de Justicia, en Tuxtepec.
    Hace unos días, decenas de “porros” con los rostros cubiertos y armados de palos, ingresaron a las instalaciones del periódico para “reventar” la oposición valiente de los periodistas.
    Literalmente los sacaron a patadas del diario e impidieron que siguieran con su labor informativa pese a la “huelga” que les fue fabricada.
    El gobernador Ulises Ruiz, ha dicho que él no tiene nada que ver con este movimiento y que le da risa las protestas de los comunicadores.
    Pero por supuesto que tiene responsabilidad porque un grupo con el rostro cubierto y armado de palos que irrumpe en un periódico, golpea y desaloja a los periodistas, es un hecho violento que ocurrió en el estado donde debe el mandatario garantizar el orden.
    Aunque esto no debe extrañarnos. El anterior gobernador, José Murat, fue víctima de un atentado que más tarde la PGR se encargó de decir que más bien fue todo preparado, maquinado y ejecutado para ser un “auto atentado”.
    Ya tienen callo.

    A manera de despedida: A juzgar por los sueldos que todavía se pagan, como cuando tenía 16 años sigo pensando que el periodismo es un apostolado… y la luna me sigue pareciendo una enorme panela.