Norma Elizabeth Medina Casillas

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Su curiosidad e inquietud por tratar de entender el mundo, llevaron a Norma Elizabeth Medina Casillas, primero a ser historiadora, y después a realizar la tesis “Es que éramos una familia: historia de la Colonia Industrial de la fábrica textil de Atemajac, 1950-1970”, que resultó ganadora del premio Luis Chávez Orozco, a la mejor tesis en historia económica a nivel licenciatura.
La elección del tema para su tesis fue una cuestión circunstancial, ya que ella vivía cerca de una comunidad de Atemajac, al norte de la ciudad de Guadalajara, que llamó su atención por la distribución de sus viviendas alrededor de una fábrica textil fundada en 1841 y que dejó de funcionar en 1992.
Al indagar se dio cuenta de que en esta forma de organización, los obreros eran, además, vecinos y formaban prácticamente un pueblo alrededor de la fábrica. Como este sistema también fue utilizado en otras fábricas textiles, decidió involucrarse con la comunidad de la que ahora se siente parte por haber colaborado a rescatar su historia.

¿Cómo fue el proceso de investigación?
Yo trabajaba con archivos basura, porque eran documentos que estaban a punto de ser tirados. Trabajaba con bolsas de basura, cajas que estaban a punto de desecharse, porque muchos creían que no tenían ningún valor, salvo un vecino que empezó a rescatarlos y gracias a él pude tener contacto con mucha gente de la fábrica.
Tuve la oportunidad de ir a la ciudad de México a consultar el archivo de la compañía a la Universidad Iberoamericana e intentar reconstruir su historia, y a través de las entrevistas entender cómo la gente conformaba una comunidad siendo compañeros de trabajo y a la vez vecinos.

¿Por qué el título de “Es que éramos una familia…”?
Había un fuerte sentido de pertenencia. Por eso se llama así, porque era una frase que yo oía muy seguido entre los habitantes de la comunidad. Me decían “es que éramos una familia, como un pueblo: todos nos conocíamos, todos nos ayudábamos”. Además de encontrar un sentido de nostalgia por haber perdido su fuente de trabajo y esa gran cercanía con las personas que convivían todos los días.

¿Por qué realizar una tesis?
Pude titularme como hubiera querido. Mi promedio me daba para eso, pero me vi involucrada desde los últimos semestres de la carrera con los vecinos de la colonia, porque había hecho trabajos de historia oral. En el momento que pude titularme por excelencia, sentía que había demasiada gente involucrada y que estaban esperando el resultado final.

¿Qué significa para ti este reconocimiento?
Mi directora me recomendó que metiera mi tesis a concursar. Después me llamaron para invitarme a la ceremonia de premiación, pero no me dijeron si había ganado una mención honorífica o un premio. Pedí permiso en todos los trabajos, me fui en la mañana y regresé en la noche. No me enteré hasta que nombraron mi tesis.
No lo esperaba, porque me parecía que mi tesis coqueteaba más con la antropología y la historia social, que con historia económica. Me decían que el título no le hacía mucha justicia a la tesis, porque en ella no solo encuentras la historia de la fábrica, sino también historia de Guadalajara, historia económica, información de fotografías y planos.
Estoy por hacer trámites a la maestría en historia moderna y contemporánea, en el Instituto de Investigaciones Dr. Luis Mora.

¿Por qué ser historiadora?
Cuando me enteré de que la Universidad de Guadalajara tenía la carrera en historia, me dio mucha curiosidad. Desde chica había tenido inquietud por explicarme lo que observaba y una de las respuestas más lógicas que encontré es que podía explicármelas por medio de la historia y así entender el mundo.
Lo que más me interesa es la historia contemporánea, siglos XIX y XX, porque gran parte de lo que pasó en esa época tiene que ver con lo que somos ahora como país, como sociedad.

¿Cuáles son tus nuevos proyectos?
Estoy desarrollando un proyecto dentro del Programa de Apoyo a las Culturas Municipales y Comunitarias. Dos días después de terminar la tesis, una amiga y yo metimos un proyecto que trata sobre la fábrica de Atemajac. Nos dieron 50 mil pesos para hacer lo que propusimos: un libro de memoria obrera y un DVD de fotografías de lo que podamos rescatar.

Primera persona:
Norma Elizabeth Medina Casillas tiene 28 años. Estudió la licenciatura en historia, en el Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades. Su interés más grande está en la historia moderna y contemporánea.