No a la reforma del 24

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    No tenemos que olvidar que anteriormente la Iglesia, en mayor medida, realizaba manipulaciones, abusos, intromisiones en la educación y la vida política de la nación. Todo esto hasta 1855, cuando Benito Juárez promulgó un decreto de ley que suprimía el fuero eclesiástico.
    Las leyes de reforma, un año después, con Lerdo de Tejada, obligan a las iglesias a vender propiedades y terrenos que no fueran necesarios para la difusión de la fe. Años después, José María Iglesias prohíbe el cobro obligatorio del diezmo.
    Como podemos observar, una de las preocupaciones de nuestros políticos era limitar y controlar a la Iglesia en sus abusos constantes.
    En la actualidad, el 15 de diciembre de 2011, la Cámara de Diputados votó a favor de reformar el artículo 24 constitucional (para conocer qué diputados estuvieron presentes y su partido, revisar la Gaceta parlamentaria de la fecha mencionada).
    Qué acaso se les olvidó o quieren hacernos olvidar que miles de mexicanos se levantaron en armas y derramaron su sangre o perdieron su vida en el movimiento de independencia y en la revolución, para obtener los logros anteriormente mencionados.
    No sólo es reformar el artículo 24, si no también el 3°, 5°, 24, 27 y 130.
    Sólo espero que nuestros senadores tomen la decisión correcta y no regresemos a los tiempos de la Inquisición.