Negligencia que mata

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    Jorge Alberto Juárez Medina y Miguel íngel López Rocha: víctimas de negligencia. No sé qué ganan los gobiernos con defenderse y buscar culpables de sus omisiones. De cualquier manera se ha visto que muertes como las de estos dos niños fueron así.
    En el caso de Jorgito, una negligencia dio lugar a su trágica muerte. El niño ya había sido rescatado de las garras de su madre y su padrastro, y alguien en el Consejo estatal de la familia lo devolvió a su casa. Televisa tiene documentadas las imágenes desgarradoras de las golpizas que le propinaban al menor y después de haber sido puesto en pantalla, por una decisión de una trabajadora social, el niño regresó a su casa, en donde encontró la muerte y se le enterró en el patio.
    En este caso, como en el de Miguel íngel, el gobierno actuó mal. Escuché al doctor Mario Rivas Souza decir que el niño Miguel íngel López Rocha murió por una combinación de factores. Primero, al caer al río, se golpeó la cabeza; después, cuando quiso recuperar el conocimiento, aspiró las aguas contaminadas por metales pesados. El golpe, el agua en los pulmones y los metales le arrebataron la vida. Ahora el gobierno federal afirma que el niño murió por arsénico, pero quieren hacernos creer que éste no estaba en el río. Entonces ¿pretenden que los padres o alguien más se lo dio al pequeño?
    La verdad sea dicha: los gobiernos han tratado de repartir culpas y nos ha tocado parejo. Argumentan  que en tiempos del gobernador Alberto Cárdenas se quiso sanear el río pero que no lo hicieron porque la oposición no aprobó el famoso crédito japonés para saneamiento de aguas; ya se les olvidó que en el Congreso local la oposición no era mayoría, el proyecto para el crédito privilegiaba el abasto y no el saneamiento, y la  razón primordial para no aprobar dicho crédito no fue la negativa para sanear el agua, sino que el contrato fue considerado “leonino”.
    Ahora bien, si el niño cayó al río, fue porque ni siquiera existía alguna barrera que lo impidiera; se han colocado mallas ciclónicas para evitar un nuevo accidente y se han empezado a tomar muestras de agua para verificar lo que la Universidad de Guadalajara ya había advertido hace años sobre la contaminación. Y no nos olvidemos que en esa zona, la polémica alcaldesa Betty Moreno autorizó al por mayor la construcción de fraccionamientos, a pesar de las protestas de los industriales de El salto, que en muchas ocasiones alzaron la voz, previniendo lo que pasaría.

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