Mujeres indígenas que se superan

360

María Rosa Guzmán Valdés, de origen wixárika, y Guadalupe Vanessa Domínguez Samuel, con antecedentes zoque y nahua, pueden contar una historia de metas cumplidas y de compromiso con los pueblos indígenas. Son egresadas de licenciatura por la Universidad de Guadalajara y están por titularse de sus estudios de maestría. Forman parte también de las 15 estudiantes del país seleccionadas para participar este verano en el Programa de Capacitación y Formación de Mujeres Indígenas Mexicanas, en la Universidad de Nuevo México (UNM), en Albuquerque, Estados Unidos.

El Jefe de la Unidad de Apoyo a Comunidades Indígenas (UACI) de la UdeG, Juan Manuel Franco Franco, señaló en entrevista que por las circunstancias de las comunidades indígenas, “todavía se podrían contar con los dedos a los alumnos de la UdeG en estudios de posgrado, que en este momento no llegan a 20, tanto hombres como mujeres”. En el caso de mujeres se tienen identificadas una en doctorado y siete en maestría.

Rosa y Lupita son egresadas del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH) y están por alcanzar este año su grado de maestría, y Rosa es en Jalisco la primera mujer wixárika con carrera de derecho y ahora con posgrado. Fueron seleccionadas en el programa de la UNM porque “tienen un contacto fuerte con la comunidad indígena y son líderes, mujeres de acción que quieren dejar marca”. Son ejemplo, dijo el funcionario, para que más jóvenes continúen sus estudios y tengan un plan de vida que beneficie a sus comunidades.

La UdeG, explicó, procura brindar apoyos desde los centros universitarios, la UACI y actualmente a través del Programa de Universidad Incluyente que impulsó el Rector General, Itzcóatl Tonatiuh Bravo Padilla. A Rosa y Lupita se les asistió en conseguir el mayor número de apoyos posibles en sus diferentes etapas de estudio. Realizaron sus maestrías por becas que obtuvieron del Conacyt-CIESAS y la Unión Europea, respectivamente.

Para el programa de la UNM, las estudiantes recibieron el apoyo de la UdeG a través de la Coordinación General de Cooperación e Internacionalización (CGCI), el Programa de Universidad Incluyente y la UACI. Esta estancia que se lleva a cabo también con el apoyo de la Embajada de Estados Unidos en México, tiene como objetivos apoyar en la enseñanza del idioma inglés y en aspectos de liderazgo a mujeres indígenas interesadas en continuar sus estudios de posgrado.

Visión en sus comunidades
Rosa de la comunidad wixárika de Mesa del Tirador, en Bolaños, Jalisco. En su familia paterna es la mayor de tres hermanos; actualmente está casada y tiene hijas. Después de egresar de la carrera de Derecho en el CUCSH, explicó en entrevista, se fue a hacer su maestría en Derecho en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Sobre el ámbito educativo nacional resaltó los obstáculos de ingreso, permanencia y eficiencia terminal en estos niveles de estudios superiores: “Es muy complejo para los pueblos indígenas y especialmente para las mujeres”. Además, la cuestión económica tiene que ver también mucho para la continuidad de los estudios.

En su caso, “lo que marca la pauta para continuar con los estudios superiores es la cuestión de los conflictos territoriales que enfrenta mi comunidad, por la cuestión de pequeños ganaderos mestizos y la indefinición de límites estatales”.

Lupita, en cambio, pertenece a la comunidad indígena migrante en Guadalajara: su papá es de origen zoque, de Chiapas, y su mamá es nahua, de Hidalgo, quienes llegaron a Guadalajara hace alrededor de 30 años. En su casa se vio el estudio como una obligación; podrían no tener las condiciones óptimas, “pero la familia hacía todo el esfuerzo”. Dos hermanas —que ya son madres de familia— estudian licenciatura; señala que su caso es muy particular porque “no hay muchas familias indígenas que puedan enviar a todas sus hijas a la universidad”.

Su interés profesional la llevó después de egresar de la carrera de Derecho del CUCSH a hacer su maestría en Antropología Social en la Universidad de Coímbra, Portugal. Sus trabajos tienen que ver con los derechos de los pueblos indígenas desde lo académico. Destacó el apoyo que han significado las becas, ya que “de otra forma sería difícil”.

Explicó que “hay una estadística de que sólo 1 por ciento de la población indígena llega a tener estudios universitarios, y de ese porcentaje, cuando las familias tienen oportunidad de enviar a alguien a la universidad, generalmente eligen al hombre”. Además, si las mujeres indígenas ingresan, otro asunto es permanecer, “porque en medio hay muchas cuestiones de la condición de las mujeres: tienen que ayudar en casa, y otras ya son madres”.

De acuerdo con lo planeado, Rosa y Lupita realizarán su programa de verano en EU del 29 de junio al 29 de julio, y en septiembre y octubre estarán en sus últimos trámites para alcanzar su grado de maestría.