Mi ciudad

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    Me resulta sorprendente que México siga creciendo en violencia. No puedo creer que seamos el país con más muertos al año, incluso sin considerarnos en guerra. Por más que el discurso oficial del gobierno sea que ya agarraron a otro capo, que no hay tanta violencia, que el tráfico de drogas se está controlando, yo sigo sin creerlo. Guadalajara no está exenta de estos sucesos.
    Recuerdo las tardes en que incendiaron camiones urbanos. Eran las ocho de la noche y las calles estaban solas. No pasaba ni un carro. La ciudad quedó muerta. También es difícil olvidar la mañana en que aparecieron los cadáveres en los Arcos y las balaceras en el sur de la ciudad. A esto se suma la muerte de los jóvenes desaparecidos y encontrados en La Primavera, caso que causó tristeza y asombro en muchas personas.
    Vi la película Amores perros, y pensé que el mexicano es violento, sólo que en los últimos años esa violencia se convirtió en vicio.
    Ya no preguntaré hasta cuándo terminará esto. Sólo dejaré para las personas que lean este correo, una pregunta: ¿Cómo vamos a hacer para soportar este vicio?