Los rostros de Vlad

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Tiempos sombríos, llenos de dolor, alaridos y sangre derramada. De esta forma, resguardada por el misterio entre la vida y la muerte, surge la leyenda de Vlad Tepes, quien ascendió al trono de Valaquia en 1448, investido por Segismundo de Luxemburgo, Sacro Emperador Romano-Germánico, e instaló su capital en Tirgovisye, no lejos del Danubio, a orillas del imperio otomano.
Vlad, eterno aliado del poder y la crueldad, gustaba de quemar, hervir, asar, desollar, crucificar y enterrar vivos a sus enemigos. Empalar era su especialidad y la variedad de la tortura su gusto. La estaca podía penetrar el recto, el corazón o el ombligo. Así murieron miles de hombres, mujeres y niños durante su reinado. Dicen que sólo su propia muerte escapaba a su capricho.
Este mito –sombrío desde sus entrañas– es la raíz de la novela más reciente del escritor Carlos Fuentes, titulada sencillamente Vlad (Alfaguara, 2010), que apareció en junio de este año y que presentará el cineasta Guillermo del Toro, en el marco de la Feria Internacional de Libro de Guadalajara.
Con perspicacia (y quizás aprovechando este nuevo boom de historias sobre vampiros), Carlos Fuentes utiliza como escenario la Ciudad de México y, de esta manera, traslada la leyenda a lugares como la colonia Roma, el acueducto de Chapultepec, el Paseo de la Reforma y el Bosques de las Lomas.
La novela respeta el carácter tétrico de Vlad Tepes y su eterna sed de sangre. En momentos procura centrarse en las obsesiones más ocultas del personaje. La historia de Fuentes recurre a un vampiro que promete vida eterna al abogado Eloy Zurinaga, su cómplice, quien lo transporta a la Ciudad de México para convertir a Yves, Asunción y la pequeña Magdalena –una familia de clase alta– en sus víctimas. Este suceso no sólo provocará el derrumbe emocional de los integrantes de esta familia, sino que también los conducirá a una inevitable confrontación entre ellos.
Si bien el autor recurre a los arquetipos de la famosa historia, en Vlad pueden encontrarse características en los personajes secundarios que los vuelven extrañamente cercanos. El abismo, el ansia y la inmortalidad permanecen latentes. “Lo miré intensamente, incapaz de despertarlo y pedirle explicaciones, paralizado por el horror de este encuentro, hipnotizado por los detalles que ahora descubría, teniendo a Vlad delante de mí, postrado, a mi merced, pero ignorante, al cabo, de los actos que yo podría cometer, sometido, como lo estaba, a la leyenda del vampiro”, menciona Yves, al descubrir a Vlad en su ataúd.
La presentación de Vlad es el 27 de noviembre, a las 18:30 horas, en el auditorio Juan Rulfo, de Expo Guadalajara. La sesión reunirá a Carlos Fuentes y Guillermo del Toro, ambos poseedores de una visión distinta sobre la figura del vampiro. Mientras que Fuentes otorga una atmósfera de soledad y, hasta cierto punto, un enfoque romántico y erótico en su libro, Guillermo del Toro recrea en sus novelas Nocturna y Oscura (esta última la segunda parte de la Trilogía de la oscuridad) un escenario donde predominan las batallas y conspiraciones entre la raza humana y los vampiros. Un antecedente inmediato es su trabajo como director de la película Blade II.
De esta forma, la novela de Carlos Fuentes da paso a la presentación de Oscura, la cual tendrá verificativo el 28 de noviembre, a las 13:00 horas, en Expo Guadalajara. Este relato de acción y terror, ocurre en el contexto de una cruzada total por el control del planeta. Los vampiros del viejo mundo y los del nuevo mundo harán ver a la raza humana que su lugar ha cambiado en la cadena alimenticia. Ahora los humanos han dejado de ser consumidores para convertirse en consumidos.
“En esta novela definimos al vampiro en términos espirituales y sus orígenes míticos”, explica Guillermo del Toro, quien dividió esta historia en tres partes, en coautoría con Chuck Hogan –ganador del Premio Hammett en 2005–.
Con sus diferencias, aunque unidos por una mismo tema, Fuentes y del Toro expondrán en esta edición los diferentes semblantes que ha producido la inquietante leyenda de Vlad Tepes.