Los deseos de Eva

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    Éxtasis (1933), del director Gustav Machatí½, es una obra poco conocida en América, que analiza con estilo propio y, a profundidad, la búsqueda de deseos y satisfacciones de una mujer llamada Eva. Alejándose de melodramas, el cineasta consigue el retrato íntimo del personaje protagónico y construye una historia enmarcada por instantes poéticos.
    Tras casarse, Eva descubre que su marido está obsesionado con el orden y la tranquilidad y que deja poco tiempo para la pasión que ella espera. Decepcionada, abandonará a su marido para encontrar una vida libre, en la que pueda tomar sus propias decisiones y riesgos.
    El filme constituye una total provocación para las rígidas concepciones sociales de aquella época, al mostrar la historia de una joven y bella mujer que decide su futuro y así encuentra un amante.
    Éxtasis es una obra maestra del cine mudo, que posee una fotografía impecable y sugestiva. Sus escenas en blanco y negro permiten encontrarnos con la mirada taciturna y el cuerpo desnudo de Eva, que causa un efecto dramático en el espectador. La musicalización de Josef Becce resulta inquietante y construye un paisaje sonoro de emociones encontradas.
    La actriz Hedy Lamarr es quien da vida a Eva. Nacida en una familia acomodada estudió arte dramático con el director de teatro Max Reinhardt y a principios de los años treinta hizo su debut. Su fama internacional se la debe al filme de Gustav Machatí½. Al ser una historia acompañada de desnudos –insólitos para esa época–, su marido intento comprar y destruir todas las copias sin éxito. En 1937 Hedy Lamarr se trasladó a Hollywood y consiguió reconocimiento por su desempeño en la película Argel, de John Cromwell, que le dio la oportunidad de un contrato exclusivo con los legendarios estudios Metro Goldwyn Mayer.
    Con Éxtasis el director Gustav Machatí½ consiguió los resultados que Gustav Flaubert logró 75 años atrás con la novela Madame Bovary, es decir, que una mujer casada se enamorara de otro hombre era algo realmente incomprensible en la sociedad de ese momento. En Estados Unidos, Samuel Cummins fue el encargado de exhibir la película en las salas cinematográficas. Esto le significó varios problemas con la censura. A pesar de los esfuerzos, Éxtasis sufrió varios cortes, lo que ocasionó que la película nunca llegara a ser vista de forma íntegra.