Lopez zig-zag Cotilla

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    Grande ocurrencia la del Ayuntamiento de hacer una calle moderna, con banquetas anchas y terracitas, bares y restaurantes, luces y, sobre todo, tráfico lento gracias a una serie de topes que limitan la velocidad y al lado, ejemplo máximo de civilización, una ciclovía.
    No hay que compararla seguramente con otras vías para bicicletas, como las de Periférico o de Laureles, que te lleva del centro de Zapopan hasta el enorme cruce con Periférico también, y allí parece decir: ahora arréglatela. Haz de cuenta esas calles que terminan en una barranca.
    Pero segurmaente, quien diseñó la de López Cotilla, uno: o no es de Guadalajara y no conoce cómo conduce la gente aquí; o, dos, le valió madre, y pensó más en lo “bonito” que en lo funcional.
    Porque, cualquiera que haya transitado con la bici por allí, se siente acosado por los coches, cuyo choferes manejas estresados por los topes que tienen que sobrepasar cada 50 metros, y por los más listos —siempre los hay ¡cómo no! Y en esta ciudad abundan—, que toman el carrill para bicicletas como vía alternas para los topes o tercer carril en los semáforos.
    No queda más que agradecer al Ayuntamiento por la ocurrencia y aplaudir la genialidad de quien ideó y realizó esta magna obra, digna de un borracho al volante: zigzag.