Libros al alcance del bolsillo

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    Desde hace varios años los puestos de revistas y periódicos ya no solo están destinados a vender estos productos, sino que se abren a otro tipo de novedades, desde novelas románticas e historietas, hasta colecciones de motos, hadas en miniatura, sacacorchos y, por supuesto, obras de la literatura universal.
    En muchos casos esto posibilita el acercamiento a libros editados con calidad y a bajo costo, aunque la periodicidad de estas publicaciones es muy variada y muchos de los puestos no pueden garantizar su continuidad.
    Raymundo Figueroa, del puesto ubicado en Enrique Díaz de León y Miguel Blanco, indicó que si bien no es grande la demanda de joyas de la literatura universal, sí hay algunos clientes que se interesan en adquirirlas, aunque ha detectado un mayor interés por las revistas de chismes.
    “Los libros se venden poco. Como que en Guadalajara la gente dejó de cultivarse con este tipo de lectura. Más bien prefiere literatura barata, como revistas de chismes o nota roja”.
    En el caso de las colecciones de libros a veces no es posible garantizar a los clientes que el siguiente número llegará, explicó José Becerra, vendedor de un puesto ubicado en Escorza y Pedro Moreno.
    “Pienso que son saldos. Los mandan de España, pero a veces se atoran en el Distrito Federal y no alcanzan a llegar a provincia. Sí se venden, nada más que solo somos intermediarios y no tenemos forma de cumplir a los clientes”.
    Pero independientemente de que la gente pueda o no adquirir las colecciones completas, es una oportunidad para conseguir libros interesantes. Un ejemplo de ello es Los templarios y otros enigmas medievales, de Juan Eslava Galán, que forma parte de una colección de la revista Muy interesante. En el puesto de Enrique Díaz de León, esquina con Libertad, la obra está a 79 pesos, mientras que el precio en internet es de 170 pesos.
    Raymundo Figueroa ofrece a los lectores obras clásicas como El rey Lear, de Shakespeare; Antología poética, de Góngora, y La vida es sueño, de Calderón de la Barca, en precios que van de 90 a 100 pesos.

    Colecciones literarias

    La dinámica para la compra de colecciones depende en mucho de los distribuidores, uno de ellos ubicado en 28 de enero, entre Constitución y Revolución. Son quienes llevan la sartén por el mango y los vendedores deben atenerse a los productos en existencia.
    Por ahora no hay muchas colecciones, salvo algunos números aislados que aparecen de vez en cuando.
    “Cada colección de libros llega hasta cierto número. Por lo regular son 25 tomos que salen dos veces al mes, es decir, la colección puede durar un año y se termina. Luego vuelven a sacar diferentes, aunque ahorita no han sacado nada nuevo. Lo que pasa es que se dan cierto tiempo de pauta para no saturar el mercado”, expresó Figueroa, quien por lo regular adquiere muchos ejemplares del primer tomo, pero poco a poco va disminuyendo su compra, “según la demanda de la clientela”.
    “Los de las grandes obras de la literatura ya salieron dos veces y ya terminó su venta”, apuntó Guadalupe Cortés, encargada del puesto de Enrique Díaz de León y Libertad. “Los que se venden los vuelven a repetir, pero los que no se venden, no”.
    En la distribuidora Adsa poco pudieron decir sobre el origen de las obras que comercializan, excepto que ahí es donde acuden los vendedores para surtirse de libros: “desde las cuatro de la mañana llega el camión y empiezan a llegar los vendedores más tarde. Todo se acaba como a las 11:30”, señaló el guardia de la empresa.