Letras que se escuchan

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Cuando tenía siete años Juan Ignacio Varela Plascencia perdió la vista, pero siguió estudiando hasta la maestría. Confiesa: “Cada vez necesitaba más gente que me pudiera leer los libros”. Ahora es el encargado del área para invidentes y débiles visuales de la biblioteca, que fue inaugurada en 2005 y ofrece servicios como lectura en voz alta de libros con un programa especializado, además de la enseñanza de lectura y escritura del sistema braille.

Actualmente caminar por el Centro Histórico de Guadalajara se ha vuelto complicado por las obras de construcción, y para las personas invidentes o débiles visuales es un reto, cuenta Luz Elena Martínez Rocha, administradora general de la Biblioteca Iberoamericana Octavio Paz.

“Normalmente tenemos la visita de cuarenta usuarios al mes, pero con los cambios en las vialidades, la interacción ha migrado a plataformas virtuales”.

Por ello el área para invidentes brinda el servicio de digitalización de libros siempre y cuando no exceda ochenta por ciento de la obra.Además, cuenta con veinte mil ejemplares digitales. En este sentido, Luz Elena Martínez Rocha explica que las plataformas virtuales han contribuido a facilitar los recursos de esta área, lo que ha propiciado que los usuarios se comuniquen por medio del correo electrónico y las redes sociales para solicitar servicios de la biblioteca.

Además de la enseñanza del sistema braille, Juan Ignacio Varela Plascencia dirige un círculo de lectura todos los sábados a las diez de la mañana, que es para el público en general. Se busca atraer a los usuarios del área de invidentes, ya que los libros son leídos en voz alta. El círculo ha contado con la participación de literatos como Gustavo Íñiguez, Rodolfo Quintero, Juan Carlos Gallegos, Juan Manuel Saravia, entre otros.

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