Las estrategias del miedo

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Durante 1938, en México los grupos conservadores estaban en contra de la expropiación petrolera y del reparto ejidal. Entonces decidieron difundir mantas y pintar paredes con el mensaje de que el presidente Lázaro Cárdenas iba a suicidar al país. Estos grupos radicales, con el ánimo de atemorizar a la gente y que no apoyaran las políticas de reparto agrario, iniciaron una campaña de propaganda negra. Estrategia que tiene como objetivo principal la manipulación política.
La propaganda negra la utilizan grupos ilegales o de ultraderecha, en busca de controlar, llevar a la agitación social y generar división y odio a través de la mentira, explicó el investigador del Centro Universitario de Ciencias Económico Administrativas (CUCEA), Andrés Valdez Zepeda.
“Generalmente lo hacen grupos ilegales, radicales, pero principalmente de ultraderecha. Esas agrupaciones clandestinas están apostándole a la violencia y al oscurantismo, con el ánimo de meterle temor a la gente. Algunas veces son calumniosas o en otros casos emiten mensajes que confrontan a la sociedad. Tienen fines de manipulación política”.
El investigador explicó que estos grupos acostumbran señalar culpables mediante la llamada propaganda oscura, que emplea generalmente material falso, que disfraza la fuente, por lo que no se le debe dar crédito.
“Aunque realmente no se sabe, existe una sospecha de que pueda ser una táctica de la ultraderecha, tratando de sacar ventaja política y en ocasiones de revivir conflictos ya superados. De ahí que no hay que darle la relevancia que no tiene. Hacerlo importante creo que no es lo más correcto”.

Propaganda negra nazi
Desde la Segunda guerra mundial, los fascistas emprendieron una guerra psicológica mediante este tipo de propaganda, a la que también se le denomina propaganda negra nazi.
Dicha acción daba más importancia a la eficacia del mensaje que a la verdad, y propagaba mentiras a través de canales indirectos. Joseph Goebbels, político alemán y ministro de propaganda de la Alemania nazi, fue un personaje clave en el surgimiento de esta propaganda.
Algunos autores señalan que utilizar la mentira con el fin de desprestigiar, suele tener cierto grado de efectividad, porque causa confusión, genera dudas e incluso llega a sembrar miedo y desconfianza.
Sin embargo, la eficacia de esta labor propagandística depende del conocimiento exacto de la psicología del receptor. Una sociedad es fuerte cuando tiene un sistema de valores sólidos y resistentes a las adversidades.