La responsabilidad ciudadana en el proceso electoral

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El pasado 7 de junio se celebraron en nuestro país las elecciones para renovación de cargos legislativos y de munícipes, además de gobernadores en nueve estados de la república1; se ha mencionado que, hasta ahora, estas elecciones han sido las más caras de la historia. Asimismo se ha informado que son las terceras elecciones intermedias con la más alta participación de votantes, lo que demuestra un interés creciente de la ciudadanía en estos procesos, a pesar del descrédito que sufren los partidos políticos —o tal vez por ello.

Es de destacar que la realización del proceso electoral no hubiera sido posible sin la participación de quienes fungieron como funcionarios de casilla, de los capacitadores y los supervisores electorales. En el primero de los casos, aquellos que aceptaron la responsabilidad ciudadana que implica ser parte de una jornada electoral, lo hicieron aun cuando no hubieran sido convocados en primera instancia, por su compromiso cívico con el progreso de nuestra joven democracia.

Es sabido que, para llevar a cabo las elecciones, el Instituto Nacional Electoral (INE) determina mediante sorteo entre los ciudadanos mayores de 18 años inscritos en la Lista Nominal de Electores, quienes formarán parte del proceso electoral. Este año fueron elegidos los ciudadanos nacidos en el mes de enero y cuyo apellido paterno iniciara con la letra V. Entre los seleccionados se elige quienes se integrarán en las casillas como presidente, secretario, escrutador o suplente.

Entre las funciones de la mesa de votación se encuentran el revisar la Lista nominal de electores para entregar las boletas de votación, recibir, contar y registrar los votos y, finalmente, levantar las actas correspondientes a cada casilla. Previamente, se supone que habrían sido visitados por los supervisores y capacitadores-asistentes electorales, para recibir la capacitación correspondiente, lo que no siempre ocurrió de conformidad a lo establecido.

Cabe mencionar que a pesar de los lineamientos establecidos por el INE, se presentaron dificultades que pudieron haber entorpecido la elección —lo que en efecto ocurrió en muchas casillas. Uno de los problemas surgidos antes de la jornada electoral fue el rechazo de muchos ciudadanos para asumir la responsabilidad como funcionario de casilla, que había resultado del sorteo hecho por el INE, o bien, que nunca fueron localizados en sus domicilios para recibir la notificación respectiva, ello obligó a que se convocara a otros ciudadanos a tomar dicha responsabilidad.

Muchos de nosotros aceptamos participar por segunda o tercera ocasión, entendiendo que la responsabilidad cívica era mayor que los temores a lo que pudiera ocurrir o a la necesidad del merecido descanso de un domingo. Así, muchas casillas estuvieron atendidas en su totalidad por personas que acudieron a esa invitación.

La capacitación de los funcionarios dejó mucho que desear, en mi caso, la capacitación consistió en la entrega de un folleto y un CD que no se pudo abrir para leer su contenido, eso fue todo. Si a ello se suma que el pobre material que dispuso el INE para la elección era de mala calidad, no se dio ni agua para los funcionarios durante todo el día, aunque se entregaron 300 pesos para ir a comprar comida.

La capacitación insuficiente provocaba controversias con otros representantes acerca del conteo y conformación de los paquetes electorales así como el llenado de las actas que se debían entregar en el Consejo Municipal.

A pesar de todo, miles de ciudadanos cumplimos con el compromiso cívico de votar y, mediante la participación en las casillas, desarrollar un proceso electoral sin sobresaltos; ahora ¿irán a responder como lo merecemos los políticos electos? Más vale que así sea, si no quieren que quienes habitamos este país perdamos toda esperanza y abandonemos los ejercicios democráticos. Quienes ahora gobernarán en los municipios o se integrarán a los congresos, tienen un enorme reto y un gran compromiso: devolver la credibilidad a los espacios de gobiérno y el respeto hacia quienes pretenden dedicarse a la carrera política.

1) Estados en los que se eligeron gobernadores: Baja California Sur, Campeche, Colima, Guerrero, Michoacán, Nuevo León, Querétaro, San Luis Potosí y Sonora.